Luz al final del túnel en México

“Un nuevo acuerdo de comercio con Estados Unidos y el lanzamiento de la Bolsa Institucional de Valores son buenas noticias para comunidad empresaria”.

No fueron meses fáciles para la mayoría de los países de América Latina, con situaciones de crisis en Argentina, Brasil y Venezuela. Afortunadamente, recibimos buenas noticias de México, que logró firmar un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos.

Si bien las  condiciones relativas a las normas de origen son más estrictas que en el acuerdo anterior, las empresas mexicanas pueden sentirse aliviadas ya que, al parecer, vuelven a tener un marco estable en el cual  operar. Ahora compañías mexicanas líderes como Cemex, Grupo Bimbo, Nemak (que forma parte del Grupo Alfa), América Móvil y Televisa, entre muchas otras, deben reajustar sus estrategias para adaptarse a las nuevas normas, pero ya sin  incertidumbre.

Como era de esperar, el peso mexicano se recuperó frente al dólar.

Otra buena noticia en México fue el lanzamiento de la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), el segundo mercado que opera junto con la tradicional Bolsa  Mexicana de Valores (BMV) fundada en 1975. Aún hoy, el número de empresas que cotizan en bolsa, la capitalización de mercado y la liquidez de México están muy por debajo de lo esperable por el tamaño de su economía y su desarrollo.

Debido a la ausencia de competidores, el mercado bursátil mexicano quedó rezagado en comparación con los de otros países emergentes, en términos tanto de sofisticación como de tamaño.

La BMV era la segunda bolsa más grande de América Latina después de la de Brasil. No obstante, sólo contaba con 140 compañías en su lista –frente a 368 en Brasil– y su capitalización de mercado representaba sólo el 34% del PIB –frente al 42% de Brasil–, lo que se traducía en un amplio potencial de crecimiento para incrementar la penetración bursátil.

Si bien el mercado de renta fija de México era profundo y líquido, su mercado de renta variable tenía dificultades. Fueron relativamente pocas las empresas mexicanas que optaron por cotizar sus acciones en bolsa, a menudo por la reticencia a adoptar las normas de gobierno corporativo exigidas por la BMV, y aquellas que sí lo hicieron tendían a buscar los mercados de deuda en lugar de los de capitales. El volumen de operaciones era escaso. De hecho, 12 títulos valores fueron responsables de más del 50% de las operaciones de 2016. A diferencia de mercados bursátiles más desarrollados, la BMV carecía de inversores de peso, como fondos de cobertura y operadores de alta frecuencia.

La  incorporación de la BIVA tiene el potencial de reducir los costos de operaciones, alentar la innovación tecnológica, impulsar la liquidez de muchas acciones inactivas en la BMV y atraer a más compañías para que coticen en bolsa en la segunda economía de América Latina. BIVA pretende convertirse en una herramienta que permita ayudar en la  financiación de las compañías y expandir la economía del país.

La iniciativa se lanzó en medio de las elecciones que llevaron al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador al poder. Fue interesante observar la reacción positiva de los mercados financieros ante la victoria, que les otorga a los mexicanos la posibilidad de unirse y darle una  oportunidad al nuevo presidente.

Si bien es demasiado pronto para saber qué sucederá, en estos momentos éste es un ejemplo de construcción de consenso para otros países de América Latina y para el mundo.

LOURDES CASANOVA, catedrática senior y directora académica del
Instituto de Mercados Emergentes, Cornell S.C. Johnson College of
Business, Universidad de Cornell. [email protected]

Esta nota fue publicada en al edición Bravo 2018

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