Aceite de palma sostenible. Lo que viene para esa industria. Entrevista con la RSPO

El 20% del aceite de palma que se consume en el mundo está certificado por la Mesa Redonda Sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO por su sigla en inglés). La certificación demuestra que un aceite cumple con estándares de producción, ambientales y sociales.

El aumento en la certificación ha sido acelerado si se considera que el aceite de palma es el más consumido en el mundo. Se venden más de 85 millones de toneladas anualmente, explicó el director para América Latina de RSPO, Francisco Naranjo.

También, si se considera que entre el 40% y el 50% de esa producción la hacen pequeños productores con menos de 50 hectáreas sembradas y finalmente, que la actividad de RSPO comenzó plenamente en 2008 cuando expidieron las primeras certificaciones. “Es un reto gigante que no se puede conseguir de la noche a la mañana. Certificar toda la producción es una tarea titánica”, resumió el ejecutivo.

América Latina tiene niveles de certificación más altos que otras geografías. El 35% del aceite que sale de la región tiene certificación RSPO. Más aún, con 65% de su aceite certificado, Guatemala es líder mundial en sostenibilidad, dijo.

Según la FAO América Latina produce el 7% del aceite de palma del mundo, siendo Colombia, Ecuador, Brasil y Honduras los mayores productores. Para efectos de la certificación, en la región hay cerca de 200 extractoras de aceite, de las cuales 56 ya están certificadas y hay unas decenas de ellas en alguna fase del proceso de certificación, señaló Naranjo.

Responsabilidad compartida

La certificación es costosa para los extractores y para los productores, pero tiene ventajas. De un lado les permite vender en mercados que solo aceptan productos respetuosos con normas ambientales, laborales y sociales.

De otra parte, al adoptar mejores prácticas agrícolas, incrementan su productividad. En promedio, una hectárea genera 4 toneladas de aceite por año. Los miembros de RSPO producen 5,8 toneladas. Adicionalmente, cuando adoptan mejores prácticas gerenciales, reducen los conflictos con sus trabajadores y con las comunidades sobre aspectos ambientales y sociales.  “Hace que las relaciones con las comunidades sean mejores”.

A la vez, los miembros de RSPO le pueden sacar partido a un trabajo de mercadeo valioso. La organización tiene como misión la de transformar el mercado para que el aceite certificado sea la norma, recordó el director regional. Por eso desarrollan una acción fuerte para aumentar la demanda de productos certificados.

Se acercan a los grandes consumidores de aceite del mundo para convencerlos de que la hay una responsabilidad compartida de productores y vendedores, por conseguir la adopción de estándares de protección al medio ambiente y a las personas que están alrededor de esta industria.

En América Latina también se enfocarán en educar y movilizar consumidores para aumentar el consumo del producto certificado. Así visto, parece una ecuación ganadora para todos.  

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