El turno de Dina: Dina Boluarte es la sexta presidente de Perú en cinco años

Dina Boluarte es la primera mujer en ocupar la presidencia del Perú. Asumió el cargo horas después de que el Parlamento destituyera al presidente electo Pedro Castillo.

¿Extraordinario? No. Desde 1950, en promedio un presidente peruano está en su cargo por dos años y medio. El promedio ya había bajado a dos años en este siglo y más en este decenio. De hecho, Dina Boluarte es la sexta persona que ocupa la presidencia del Perú en cinco años.

En una jugada extraña, pero no inusual en el Perú, Castillo anunció su decisión de disolver el Congreso. Pocos minutos después, en respuesta a esa acción, el Congreso declaró la vacancia de la presidencia, acusando a Castillo de violar la Constitución y sacando a relucir cargos de corrupción en su contra, que lo dejarían en una situación de incapacidad moral para gobernar.

Poco tiempo después, las Fuerzas Armadas del Perú, respaldaron la decisión del Congreso, fundados en su respeto a la Constitución.

Dina Boluarte es abogada de 60 años, egresada de la Universidad San Martín de Porres y especializada en derecho notarial, según dice su hoja de vida. Fue elegida vicepresidenta en la elección que llevó a Castillo a la presidencia. También ocupó el cargo de ministra de Desarrollo Económico e inclusión.

Lo qué viene

La nueva presidenta no tiene el respaldo abierto de ninguno de los 15 partidos con representación en el Congreso. Por eso, su intención de estar en la presidencia hasta 2026 cuando terminaría su mandato, se truncaría si el Congreso aprueba en dos legislaturas la realización de nuevas elecciones.

En su primer discurso, le pidió al Congreso una tregua política “para instalar un gobierno de unidad nacional”. En esa línea, anunció la conformación de un gabinete de ministros “de todas las sangres, donde estén representadas todas las fuerzas democráticas”. A su vez, el presidente del Congreso, José Williams Zapata, le dijo a un medio de comunicación local que esperaría que la nueva mandataria escoja un gabinete de“base amplia”.

Dina Boluarte dijo que se debe trabajar en la “reforma política que nuestro país requiere urgentemente”. Esta tarea del Congreso, sin embargo, no parecería tener mucho atractivo político. Para tomar distancia frente a las acusaciones de corrupción de la administración Castillo, Dina dijo que enfrentará a la corrupción en todas las escabrosas dimensiones. Manifestó que solicitaría el apoyo de la Fiscalía de la Nación y de la Procuraduría Pública “para ingresar sin medias tintas a las estructuras corrompidas por las mafias al interior del Estado”, para que impulsen investigaciones y sanciones rápidas.

El respaldo del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llega de manera muy oportuna al rescate de Dina. Le deseó buena suerte y anunció lo que será su tarea de trabajar por la integración regional. En la práctica, parecería que el apoyo internacional de Brasil y de otros gobiernos de izquierda como el de Gustavo Petro en Colombia, con quién Dina ya tuvo un encuentro en agosto, pueden ayudarla a mantener su cargo.

Economía

En materia económica, el año que viene será débil para el Perú. Los pequeños agricultores y criadores de alpacas y ovejas tratan de defenderse de la peor sequía en 50 años. El país enfrenta la quinta ola de Covid-19, que tal vez tuvo finalmente su pico en esta semana. A su vez, la influenza aviar ha matado miles de aves en todo el país.

La OCDE espera que el PIB del Perú crezca 2,7% en 2022, 2,6% en 2023 y 2,9% en 2024. El crecimiento se debería a una mayor producción minera, que ha sido tradicionalmente uno de los puntales económicos más fuertes de ese país, y a la recuperación del turismo. No obstante, no son unas tasas de aumento muy sustanciales.

Este año la producción minera tuvo tropiezos por protestas en minas de cobre. La inversión social se detuvo por la lentitud en la ejecución presupuestal a nivel local. El desempleo ya alcanó niveles de prepandemia, pero la informalidad está en el 70% de la fuerza de trabajo.

Toda esa situación de debilidad no se revertirá fácilmente porque el crecimiento peruano dependerá del apretón financiero global, de mayores pagos por petróleo, de la inflación local que permanecerá elevada hasta 2024. Tal vez le ayuden las condiciones del mercado de China, el principal destino de las exportaciones de ese país, que recuperará un poco su crecimiento en 2023 según lo estima la OCDE.

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