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One Day for the Amazon: Los avances del BID para financiar la preservación de la Cuenca del Amazonas

En agosto de 2020 los presidentes de los países amazónicos signatarios del Pacto de Leticia, Colombia, Bolivia, Ecuador, Brasil, Perú, Guyana y Surinam, le pidieron al Banco Interamericano de Desarrollo, BID, que liderara una iniciativa de desarrollo sostenible para los territorios amazónicos, recordó Juan Pablo Bonilla, gerente del sector de Cambio Climático y Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo.

En particular le pidieron al Banco que coordinara su acción con la de la Organización del Tratado de la Cuenca del Amazonas, OTCA, en la estructuración de un fondo para apoyar proyectos viables de bioeconomía. Esto es, proyectos que usen tecnologías nuevas para hacer productos sustentables con los recursos naturales disponibles en la región.

El BID estableció entonces el Fondo Amazonas, que financiaría un modelo de desarrollo alrededor de la bioeconomía. Debería hacer inversiones sociales en educación, salud y empleo, promover la agricultura y la ganadería sostenibles y financiar infraestructura y ciudades sostenibles.

Fondo Amazonas

El fondo que establecieron tiene tres programas. El fondo Green Climate, que vale US$280 millones y que puede llegar a los US$600 millones con nuevos aportes. Se desembolsa a través de los bancos nacionales de desarrollo, del estilo del brasileño BNDES. Cofinancia proyectos de bioeconomía, movilizando también recursos de otros financiadores para multiplicar los dineros que se llevan a la región amazónica.

Una segunda porción se usa para financiar emprendimientos. Por esta vía ya han convocado más de 50 proyectos. Un tercer grupo de actividades son los proyectos de bioeconomia propuestos por grupos indígenas. Esta financiación se hace en asocio con la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca del Amazonas, Coica y tiene disponibles cerca de US$15 millones, explicó Juan Pablo Bonilla.

Por otra parte, el BID Invest, que es el brazo de financiación de proyectos privados del Grupo BID, tiene acuerdos con empresas como la brasileña Natura para fortalecer la cadena de valor de algunos de sus productos amazónicos. Esto también lo hace invitando bancos privados a financiar empresas ancla, importantes en los procesos de producción.

Crecimiento sostenible

Uno de los problemas más serios de la bioeconomía amazónica está en que no hay muchos proyectos de inversión grandes en la zona. De modo que es necesario conseguir que los proyectos pequeños crezcan.

Para facilitar el avance de estas empresas, el BID estableció un fondo de US$35 millones con varios donantes, que aportan fondos contra resultados. En emprendimientos forestales, por ejemplo, ofrecen créditos a territorios que puedan medir los resultados agroforestales. Los emprendedores reciben dineros no reembolsables cuando demuestran que han hecho bien su tarea, midiendo y reportando sus resultados.

De otra parte, al final del año pasado la COP26 de Glasgow modificó el Artículo 6 del Acuerdo de París. Con eso se abrió una enorme posibilidad en el mercado de carbono, para que los países que ofrecen capturas de CO2 consigan fondos de empresas del primer mundo. Sin embargo, pueden pasar cinco años mientras esa oportunidad de desarrolla en documentos y herramientas prácticas, dijo Juan Pablo Bonilla.

Mientras eso ocurre, una vía que ha ofrecido buenos resultados para la conservación del Amazonas es el uso de tecnología. Con Natura, por ejemplo, el BID ha hecho avances en el uso de drones y con la plataforma de ventas Salesforce, en la aceleración de pequeñas empresas.

El BID ayudó también a poner en operación otras herramientas financieras. Usó de manera creativa lo que se había aprendido sobre transferencias condicionadas en Latinoamérica, señaló el ejecutivo. Convirtió el diseño de las transferencias no condicionadas que se usaron durante el inicio de la pandemia, en transferencias condicionadas para cuidar el entorno natural de las comunidades amazónicas.

También vinculó bancos privados de Colombia y Ecuador a la tarea de preservación de la cuenca del río, cofinanciando proyectos e investigaciones. Además transformó su metodología de análisis de crédito y les ha mostrado a los bancos comerciales de América Latina, la relevancia de incluir criterios de resiliencia financiera de las empresas frente a inundaciones e incendios.

Finalmente, explicó, dispuso una línea de crédito contingente para atender desastres naturales y amplió su utilización para que se pueda emplear en incendios forestales.

Con este paquete de instrumentos, el BID está en la primera línea de la tarea crucial para la humanidad de preservar el Amazonas.


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