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Mejorar la calidad de los empresarios: un reto para el crecimiento de largo plazo. Diagnóstico semestral del Banco Mundial para los países de la región.

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La pregunta es de una importancia enorme para el mediano plazo: Si es tan importante mejorar la calidad de la gerencia para aumentar el crecimiento y la productividad de las empresas, y si eso tiene un retorno tan alto para las empresas mismas, ¿Por qué no es una tarea que desarrollen los empresarios en América Latina?

“Los empresarios no saben lo que no saben. No saben lo que tienen que aprender”, dijo el economista jefe del Banco Mundial para América Latina, William Maloney frente a una pregunta de Latin Trade. Porque reconocen el valor enorme de mejorar la calidad de los gerentes, señaló, hay países donde se subsidian los cursos de extensión gerencial para reducir esa falta de información. “No habrá mejores empresas si no mejoramos la calidad de nuestros empresarios”, afirmó el economista durante el lanzamiento del informe semestral para América Latina y el Caribe.

Esfuerzos en este frente de capacidad gerencial, junto con una inversión sostenida en infraestructura, educación, política energética, innovación y en mitigar el cambio climático son cosas que América Latina tiene que hacer para salir de la senda de crecimiento económico bajo que el Banco espera para los años que viene, advirtió el experto.

En 2021 la producción de la región crecerá 6,3%, que no es suficiente para compensar la caída de 6,7% de 2020. Peor aún, el Banco Mundial pronostica que el PIB regional aumentará 2,8% en 2022 y 2,6% en 2023, “que es insuficiente para reactivar las economías y reducir la pobreza”, dijo. Con esto, el débil crecimiento puede además exacerbar las tensiones sociales que ya se han manifestado en los años pasados.

Sin duda la pandemia tuvo un efecto muy fuerte pero, como lo manifestó el economista, muchos países de la región ya venían creciendo demasiado poco. En la última década, desde 2010 hasta que se desató la pandemia, la región creció menos que el mundo – 2,2 % anual, al mismo tiempo que el resto del mundo creció a un 3,1 %. Ahora tienen que hacerle frente a la desaceleración con unas finanzas públicas que en general están más erosionadas.

Diagnóstico del informe semestral

  • La situación no es igualmente sombría en todos los países o industrias. Por ejemplo, si bien el sector servicios ha sido muy castigado, la aceleración de la digitalización podría ayudar a impulsar sectores como las tecnologías de la información, las finanzas y la logística, que a su vez pueden mejorar la competitividad y aumentar la eficiencia económica.
  • Una reaparición del virus provocaría nuevas caídas en el nivel de actividad económica, por las medidas de los Gobiernos para mantener el distanciamiento físico, y porque la mitad de la disminución de la actividad se debe al distanciamiento voluntario por miedo a la enfermedad.
  • Si las presiones inflacionistas mundiales no son temporales, las tasas de interés mundiales aumentarán, lo que deprimirá la demanda y dificultará la gestión presupuestaria en la región.
  • Las encuestas del Banco Mundial sugieren que en muchos países entre el 40 % y el 60 % de las empresas han incurrido en mora en sus préstamos a causa de las caídas en los ingresos provocadas por la pandemia. En el mejor de los casos, esta sobrecarga frenará la inversión y, en el peor, creará empresas “zombis” que, si sin ser insolventes, siguen operando. En la medida en que los sistemas bancarios están asumiendo los pagos de la deuda, esta situación también podría provocar la pérdida de transparencia en el sector financiero, donde es difícil distinguir el verdadero nivel de préstamos dudosos en el sistema. Los Gobiernos tendrán que agilizar los mecanismos de liquidación de la deuda, que actualmente son poco flexibles, y controlar la solvencia del sistema.
  • La disminución de los ingresos de las Administraciones públicas y los esfuerzos para proteger a las familias y a las empresas durante la pandemia condujeron a elevados déficits y al aumento de la deuda. En algunos casos, este hecho ha dado lugar a rebajas de las calificaciones crediticias y a un posible aumento de los costos de financiación. En todos los casos, el margen de maniobra de los Gobiernos para acometer inversiones que promuevan el crecimiento y la equidad es reducido.
  • La deuda pública en alza. La razón deuda pública/PIB promedio ha aumentado drásticamente – 15 puntos en dos años –, hasta alcanzar el 75,4%, lo que ha reducido la capacidad de obtener préstamos en el extranjero y ha dificultado la gestión fiscal de cara al futuro.

Diagnóstico por países – William Maloney

  • Argentina. El país no estaba creciendo en última década y mantiene niveles de inflación de alrededor del 50%. El gobierno sigue contando con herramientas para crecer y que no aumente la inflación y el acuerdo reciente con el Fondo Monetario Internacional reduce los riesgos. Con más estabilidad y menos riesgo, Maloney sugiere trabajar en resolver los problemas estructurales de largo plazo.
  • Brasil. Tendrá un mejor crecimiento de lo esperado en 2021. Su economía crecerá 5,3% frente a la pérdida de 4,1% de 2020. Por la aceleración, su deuda pública como porcentaje del PIB bajó de 88% a 84% “que no es nada” ilustró de una forma coloquial Maloney. Sin embargo, añadió, el crecimiento previsto para el país es igual al de la región. La tarea está entonces en reducir la incertidumbre en el corto plazo pero también en actuar en los factores mencionados arriba para el largo plazo.
  • Chile. Muestra un crecimiento muy rápido este año (10,6%), que supera lo que perdió en 2020 (5,8%). Con ese crecimiento, un aumento en los precios del cobre, y menos demanda de gastos de emergencia para atender la pandemia, el país cumplirá sus metas fiscales de mediano plazo.
  • El Salvador. Este año crecerá 8%, con lo que quedarían cubiertas las necesidades fiscales. Habrá más ingresos fiscales y por la baja de de gastos extraordinarios por la pandemia y el mejor crecimiento (4% en 2022) se moderará el déficit fiscal a 4% del PIB en 2022. Los desafíos están en 2023 y un acuerdo con FMI puede reducir esas incertidumbres.
  • Jamaica. Especialmente golepada por la caída del turismo. Su salida está en diversificar su actividad tanto como sea posible. “En algunas pequeñas islas del Caribe hay dificultad para diversificar”. Con todo, dijo Maloney, algunos países recuperaron su turismo rápidamente con programas muy agresivos de vacunación. Mencionó como ejemplo a República Dominicana donde la actividad crece “a tasas saludables”.
  • México. Crecerá 5,7% en 2021, por debajo de 8,3% que perdió en 2020 y en los dos años que vienen tendrá un crecimiento semejante a la región (3% y 2,2%). La prudencia fiscal de 2020 generó espacio para atacar los problemas financieros de personas y empresas afectadas. Ahora el país debe asumir dos tareas. De un lado, contener nuevos brotes de Covid acelerando la vacunación. Solo tiene 30% de su población vacunada, cuando los mejores de la región Chile y Ecuador van en niveles de 70%. De otro, debe reducir la incertidumbre de políticas para que el sector privado despegue.
  • Panamá. El país fue golpeado en los sectores de turismo, aviación y transporte. La reactivación final depende de que estos se reanimen. En el largo plazo los retos son parecidos al del resto de América Central. Tener una mejor infraestructura, más integración y mejor educación para acelerar crecimiento.
  • Paraguay. Fue uno de los países del mundo menos golpeados por la pandemia. Cayó apenas 0,6% en recesión de 2020 y crecerá 4,3% este año y 4% en 2022, impulsado por el consumo y la inversión. Está operando a niveles superiores a prepandemia y lo seguirá haciendo a pesar del impacto de la sequía frente a las exportaciones agropecuarias.
  • Perú. “Fue sumamente golpeado por las muertes y la crisis de la economía”, dijo Maloney. La economía cayó 11,1% en 2020. Este año mostrará un rebote fenomenal de 11,3% y posteriormente 3,2% en 2022 y 3% en 2023.
  • República Dominicana. El país caribeño es un “ejemplo de que es una buena inversión comprar las vacunas, a pesar de peso que tiene en el presupuesto”, dijo el economista jefe del Banco Mundial. La economía se contrajo en 6,7% en 2020, crecerá este año 9,1% y mantendrá una tasa de 4,9% en los dos próximos. “Le costó mucho comprar vacunas. Aumentó déficit, pero el retorno a esa inversión fue muy rentable. Tendrá que vigilar los déficit y la deuda total, pero claramente fue una buena inversión”, dijo.

Pronósticos del Banco Mundial

Vea el reporte completo en aquí.

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