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Tecnología, competencia e inclusión financiera. La banca en los próximos cinco años. Entrevista con el Secretario General de Felaban

Santiago Gutiérrez | 
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La tecnología y la competencia de las fintech no forzará la salida de los bancos latinoamericanos de algunas áreas de negocios. Por el contrario, dijo el secretario general de la Federación Latinoamericana de Bancos, Felaban, Giorgio Trettenero, aplicarán la tecnología para ayudarse a “entender los requerimientos de financiación en un mundo más riesgoso, y con un gama de empresas más heterogéneas, que requieren de productos con más estructuración financiera y condiciones de pago, garantías, plazo, tasa mucho mas complejas y especializadas y con efectos externos no predecibles como los climáticos y pandémicos”.

El Secretario General dio una prueba del éxito en la utilización de herramientas tecnológicas en la banca. “El volumen de transacciones de la denominada banca móvil representa cerca del 42% del total de transacciones en el año 2019. Esto, cuando hace apenas 8 años este resultado era del orden del 2% del total”.

Con todo, a la región le hace falta doblegar el problema de la exclusión financiera. Los estudios de la misma Felaban muestran que mientras que el porcentaje de la población con acceso a internet asciende al 78% en el promedio de países de Latinoamérica, dicha proporción llega al 89% entre los miembros de la OCDE. Apenas el 46% posee teléfonos inteligentes (67% en los países del OCDE), y el costo mensual de banda ancha móvil representa el 2,3% del ingreso per cápita (0,96% en países de la OCDE).

La Federación propueso resolver el problema involucrando no solo las autoridades financieras; “se requiere que ministerios de desarrollo, autoridades de telecomunicaciones, autoridades nacionales que se encargan de brindar el servicio de identificación (ID, cédula) al ciudadano, cámaras de comercio, autoridades laborales y educativas estén al tanto del tema”, dijo.

Para que los bancos funcionen adecuadamente el la época de recuperación de la economía propuso posponer la apliacación de medidas de capital y liquidez más fuertes

y mantener regulaciones iguales para todos los jugadores financieros. “Una misma actividad financiera debe tener una misma regulación, no importa si es banco, financiera, Fintech o bigtech”.

¿Con las transformaciones tecnológicas y de las condiciones de las economías, se pueden esperar cambios en los productos y en las clases de activos manejados por los banqueros latinoamericanos? ¿Abandonarán algunos nichos y entrarán en otros nuevos?

El crédito sigue siendo una de las principales fuentes de financiación de la economía en la región. Empresas, hogares y gobiernos siguen acudiendo a las instituciones bancarias para financiar sus proyectos de inversión y consumo. Las instituciones bancarias tienen experiencia, conocimientos, sistemas de análisis de riesgo, para seleccionar los proyectos más viables de la economía. La manera de interactuar con los clientes ha venido cambiando de manera vertiginosa en los últimos años y más con el empujón que la pandemia ha generado. Hay que decir segmentos como el de consumo masivo tendrán nuevos aires y nuevas formas de relación, ya que, la digitalización y la virtualidad son uno de los protagonistas actuales; sin embargo, esto no quiere decir que la banca tradicional abandone este segmento, por el contrario, nuevos productos, más hechos a la medida del cliente vienen apareciendo y generándose para atender sus necesidades más rápido, mas simples y con mejor eficiencia, en muchos casos a un solo click.

En el mundo de la financiación empresarial la banca ha enfilado sus baterías, para entender los requerimientos de financiación en un mundo más riesgoso, y con un gama de empresas más heterogéneas, que requieren de productos con más estructuración financiera y condiciones de pago, garantías, plazo, tasa mucho mas complejas y especializadas y con efectos externos no predecibles como los climáticos y pandémicos.

Con las limitaciones en la penetración de internet, con la falta de alfabetismo digital y con la informalidad y el temor a la supervisión ¿Realmente se puede pensar que haya una gran ola de inclusión financiera en la región en los próximos cinco años?

Como bien lo afirma la pregunta existen factores estructurales que son obstáculos a la inclusión financiera en general. Estos por supuesto trascienden la acción de los jugadores financieros formales y dependen más de la política económica estatal. Es por esta razón que desde esta federación hemos solicitado siempre un enfoque integral para abordar el tema de la inclusión financiera, donde tienen que involucrarse no solo las autoridades financieras; se requiere que ministerios de desarrollo, autoridades de telecomunicaciones, autoridades nacionales que se encargan de brindar el servicio de identificación (ID, cédula) al ciudadano, cámaras de comercio, autoridades laborales y educativas estén al tanto del tema. En Felaban vemos iniciativas nacionales en dicho sentido que pueden destacarse como la de Argentina, Colombia, El Salvador, Panamá en el último año[1]. Uruguay en 2014, Brasil en 2015 y México que históricamente ha liderado programas de largo alcance.

Es claro sin embargo, que los bancos han puesto su alcance en el tema. De acuerdo con nuestro VI Reporte de Inclusión Financiera (2020)cel volumen de transacciones de la denominada banca móvil representa cerca del 42% del total de transacciones en el año 2019. Esto, cuando hace apenas 8 años este resultado era del orden del 2% del total. Con base en la información estadística disponible, podemos afirmar que este canal ha resultado ser el más dinámico, pese a que la infraestructura digital en América Latina aún tiene espacio para mejorar. Superar las barreras de costo y geográficas en un continente de mucha diversidad, latitud y longitud prolongadas, es un hecho que tiene que pasar por la tecnología. Esta es una herramienta que en la actual emergencia debe potenciarse. Proyectamos un crecimiento superior al 50% de dicho canal para el año 2020 y 2021 (en un escenario muy conservador).

Un aspecto adicional tiene que ver con una regulación y supervisión financiera que sea equilibrada, para todos los actores financieros. Esto evitando lo que se denomina en la literatura económica, como arbitraje regulatorio. Una misma actividad financiera debe tener una misma regulación, no importa si es banco, financiera, Fintech o bigtech.

¿Qué estrategias nuevas usarán los bancos tradicionales para mantener su participación de mercado y quizás sus márgenes, frente a la competencia de los challengers digitales y de los nobancos?

La primera estrategia será seguir siendo un símbolo de confianza para las depositantes de los ahorros. La segunda seguramente será desplegar las herramientas de análisis de riesgo más precisas y confiables para hacer llevar a cabo las funciones de transformación de plazos, mitigación de contingencias financieras y atender el sistema de pagos formal de la economía.

Un sondeo hecho por Felaban[2] en junio de 2020 mostró que el 71% de los países reporta que se han presentado eliminación o reducción de tarifas asociadas a productos servidos por canales no presenciales. En ese sentido existen estrategias de diferentes naturalezas tales como establecer precios diferenciales, exonerar de costos a establecimientos comerciales, uso del correo electrónico y teléfono para trámites, cobros de cheques a través de fotos (selfies) o el suministro de tokens a los clientes sin costo alguno.

También es claro que la disponibilidad de servicios crece para beneficio de los clientes. Se observa que en la mayoría de países los horarios de atención no presencial se han ampliado, los montos permitidos por transacción se ampliaron, así como el número de transacciones permitidas por día y por cliente. Todo para facilitar la transaccionalidad del cliente en sus operaciones mas cotidianas.

En 2021 hemos visto que también los bancos han hecho alianzas con compañías Fintech. Algunos casos en Latinoamérica que han llevado a cabo algunas de estas prácticas son: Argentina con Santander, Galicia, BBVA y Macro anunciaron la creación de una Fintech propia que apostará fuerte en el segmento de los pagos digitales; México con 14 bancos 100% digitales; Chile con cuentas digitales sin  requisitos de renta; Colombia alianza con Rappi permite a los usuarios tener una cuenta bancaria 100% gratuita para enviar dinero sin costo, pagar cuentas, comprar en comercios físicos y online y BBVA con alianzas estratégicas con terceros como Xiaomi, Alipay, Uber, BDEO y Aper[3].

También resaltar que aun grandes segmentos de clientes prefieren el trato personalizado, y que les manejen el portafolio integral de productos y no cada producto por separado.

¿Cuál es el mayor reto regulatorio que tendrán que resolver los supervisores latinoamericanos para que la banca prospere y sea un agente activo en la recuperación de las economías de la región?

Durante la pandemia hemos visto un proceso a nivel global que los especialistas han denominado tolerancia regulatoria (regulatory forbearance). La misma ha sido aplicada en prácticamente todas las latitudes del mundo. Esto fue posible gracias a la buena salud que presenta la banca a nivel mundial en términos de generación de rentabilidad y solvencia patrimonial. En ese sentido, sabemos que la banca, y el sector financiero en general es un actor importante para la recuperación.

Hay que decir que el riesgo financiero asociado a la capacidad de pago de empresas y hogares, será un tema que será uno de los centros de gravedad para analizar, dados los temas de uso de los datos personales. En el tema de las finanzas empresariales muchas empresas no solo requerirán de crédito para volver a funcionar, sino que previamente será necesario hacer procesos de re-ingeniera, donde todos los acreedores legales puedan participar; incluso será necesario buscar mecanismos de capitalización agiles donde será imperioso hacer procesos de banca de inversión.

La regulación debe leer muy bien la situación que se presente en cada país, para facilitar el crédito con toda la prudencia o macroprudencia que la técnica para tal caso exige. Sin embargo, creemos que en la medida en que la misma mantenga posturas lo más neutrales posibles frente al desarrollo normal de los negocios y la competencia.

De manera específica, las medidas (sugeridas) de capital y liquidez adoptadas en el marco de Basilea III en el año 2018, han sido atrasadas por parte de la mayor parte de los supervisores del mundo. En ese sentido sería importante que mientras no exista una mayor certidumbre en la economía, dichas medidas continúen siendo pospuestas. Esto resulta ser armónico con la filosofía de propiciar una recuperación económica.

[1] Ver Documento Acceso Financiero No 5 https://www.felaban.net/acceso_financiero

[2] Ver Acceso Financiero No 2

[3] Ver Acceso Financiero No 5

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