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Hora de atreverse: Las prioridades del Banco Mundial en la región. Entrevista con el vicepresidente para América Latina y el Caribe.

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El panorama es preocupante. Unos 50 millones de personas caerán por debajo de la línea de pobreza, lo que equivale a perder lo que se ganó en veinte años de progreso en reducción de este problema, dijo el economista Carlos Felipe Jaramillo nombrado vicepresidente para la región de América Latina y el Caribe en el Banco Mundial.

Las estimaciones del Banco ya muestran que la caída del PIB para la región estará alrededor del 7%. Cerca de 47 millones de personas saldrán de la clase media.

¿Qué hacer para recuperarse de semejante descalabro? Lea el diagnóstico y las recomendaciones de Jaramillo, en una de las primeras entrevistas después de su posesión el primero de julio.

Ideas clave:

  • América Latina es la región más golpeada por la crisis.
  • Los países deben proponer una nueva agenda de política de crecimiento: deben repensar el futuro.
  • Para reducir la desigualdad, hay que crecer con un patrón incluyente.
  • América Latina entró mal a la crisis. Tenía una de las tasas de crecimientos más bajas del mundo.
  • Si mantenemos el ritmo de crecimiento de los últimos diez años será muy difícil lidiar con el tema de la desigualdad.
  • A pesar de que algunos decidan ser más frugales, el consumo en el mundo seguirá creciendo. India tiene 1.300 millones de habitantes y no es autosuficiente. África tampoco es autosuficiente.
  • Los países no tendrán fortaleza fiscal suficiente para acelerar la recuperación. La iniciativa privada debe liderarla. Para eso se deben reducir las cargas regulatorias y aumentar la competencia.
  • Hay que mirar al Asia, África y Europa del Este. “Miren qué es lo que están haciendo diferente. Aprendan de eso y atrévanse. Atrévanse para que sus empresas crezcan. Para que generen más empleo para generen más riqueza para el país”.

Entrevista completa:

 ¿Qué aprendió el Banco Mundial de la pandemia?

Tener economías y preparativos más resistentes y sistemas de salud más fuertes y más listos para este tipo de cosas.

Lamentablemente América Latina está saliendo como la región con el mayor impacto. En las proyecciones que hace el Banco Mundial, que las hemos ido actualizando cada poco porque siguen cayendo, pero la última de hace dos semanas estamos hablando de 7% de reducción del PIB regional. El Fondo Monetario ya está hablando de -9%. Al paso que vamos esto se está quedando corto. El impacto va a ser muy negativo

Ni que hablar en el tema de la pobreza. Hemos hecho simulaciones. El impacto va a ser de por lo menos 50 millones de latinoamericanos que van a volver a caer por debajo de la línea de la pobreza. Esto es dramático porque habían salido desde el 2003 alrededor de 60 millones. Se van a perder casi veinte años de progreso en este tema. La clase media está siendo muy golpeada. Alrededor de 47 millones según el último cálculo, van a salir de la clase media y verán caer sus ingresos

Esa es una lección muy gruesa para los economistas que nunca nos imaginamos que una crisis de esta naturaleza pudiera generar impactos tan gordos.

¿Qué cosas retardarán el crecimiento latinoamericano en los próximos dos años?

Hasta que no tengamos una vacuna o un tratamiento, las restricciones seguirán por un tiempo indeterminado. No sabemos exactamente esto cuándo termina.

Diría que cuando entremos en una fase de recuperación, que espero sea pronto, lo más importante es que la región tome el toro por los cuernos y se mueva hacia políticas que aceleren y que mejoren la salida

Lamentablemente América Latina entró en esta crisis mal. Las cifras muestran que en los últimos diez años, el ingreso per cápita de la región apenas estaba creciendo alrededor de 0,5% – 0,6%, que es muy bajo. Uno del os crecimientos más bajos del mundo.

Estuve en África un par de años, viendo economías como las de Etiopía, Kenia, Uganda y Ruanda creciendo a tasas per cápita, la más baja de 4% y varias al 7%, al 8%, al 9%. Ni comparación con el pobre desempeño de América Latina como región.

Para la recuperación, lo grave sería que los países se dediquen exclusivamente al tema de la infección, de la salud, a programas sociales. Está bien en el corto plazo ayudarle a la gente vulnerable, a la gente pobre para reducir el impacto, pero no que se queden cortos en proponer una agenda proactiva. Lo que yo llamo, repensar el futuro.

Esta crisis nos ofrece la oportunidad de mirar y decir, vamos mal. Íbamos mal.

Hay que aprovechar esta oportunidad para hacer propuestas, algunas de ellas atrevidas. Creo que es bien importante moverse en varios campos. En algunas de las reformas antiguas que han estado en la palestra y simplemente no se han movido. Es hora de retomarlas sobre todo aquellas que ayuden a generar empleo, a promover la iniciativa privada – que al final es el motor de las economías -, a integrarse en cadenas de valor globales que son dinámicas. Aprender lecciones de los países que sí lo han hecho bien en el resto de la economía global.

¿Cómo se reduce la desigualdad que de nuevo aumenta en la región?

Primero hay que retomar el crecimiento. La mayoría de los países que han visto caídas en la desigualdad lo han hecho porque sus economías han crecido y han podido adoptar esquemas para atacar la desigualdad, mediante programas sociales, educativos o cosas de ese estilo.

Sin crecimiento es muy difícil. Si seguimos al paso de los últimos diez años va a ser muy difícil lidiar con el tema de la desigualdad.

Me enfocaría en una agenda de crecimiento incluyente, que no sea solamente para unas minorías, sino un crecimiento que genere mucho empleo, a todo nivel y que facilite la mejoría en la desigualdad, que se logró un poco. Hubo unos años buenos entre 2003 y el 2011. Algunos dicen que eso fue liderado por precios de commodities y por condiciones externas muy positivas, pero ahí hubo muy buena respuesta de muchos países con programas sociales. Utilizaron la herramienta del gasto público para mejorar las oportunidades para todos.

¿Cómo mitigar los problemas de enfrentamientos sociales que parecen estar a punto de aflorar de nuevo en la región?

Me preocupa mucho ese tema. Volvería a decir que el centro de la solución está en que la región pueda crecer con un patrón incluyente. Creo que parte de lo que alimentó estas protestas fue justamente muchos años en los que la gente no veía mejoras en sus ingresos en su calidad de vida. Todavía tenía problemas de acceso a servicios básicos, educación y salud.

Me preocupa que las energías se centren en resolver un problema exclusivamente de ese acceso sin que haya una agenda para repensar el tema del crecimiento. En una agenda de crecimiento, he estado pensando, hay tres temas gordos. Uno, capital humano y aquí entran elementos que ayudan a mejorar la percepción [de los gobiernos dentro] de la población porque esas inversiones en capital humano deben ir principalmente a la clase media, media baja y a la gente pobre.

En salud, con la crisis del COVID salieron a flote enormes desigualdades en el acceso y en la calidad de servicios que tiene la gente en la región. En educación, 170 millones de niños están en este momento fuera de las escuelas. Solo los que tenían acceso a internet pudieron continuar haciendo tutorías y programas. El 53% de la población tiene acceso a internet de banda ancha móvil y 47% tiene acceso a fija y son más o menos las mismas personas. Entonces casi la mitad de la población se quedó sin acceso para sus los hijos en algún programa educativo remoto con internet. Ni qué hablar de las desigualdades que se ahondan porque la gente que tiene acceso ha podido trabajar desde su casa, ha podido seguir conectado a los servicios financieros y a los servicios públicos, pero la otra mitad se va a quedando más atrás.

Eso me ha hecho pensar que la agenda digital, de ofrecer acceso universal, se ha vuelto crítica tanto para temas de crecimiento como de desigualdad.

La tercer área crítica es la de abrirle más espacio a la iniciativa privada para que sea un verdadero motor de inversión de creación de empleo y de crecimiento. Es algo que hemos repetido muchas veces, muchos años y lamentablemente la región de América Latina sigue siendo famosa por ser la que tiene la carga regulatoria más pesada. Obstáculos y complicaciones para crear empleos para los inversionistas. Creo que es hora de repensar esto. Aprender de países que lo han hecho mucho mejor. También mirar temas de competencia. Todavía tenemos áreas de la economía que están controladas por muy pocos. Hay que abrirlas a los jóvenes, a las nuevas ideas.

Un discurso a favor del crecimiento puede haber perdido adeptos durante la pandemia. Las personas hoy están más convencidas ahora de la necesidad de montarse sobre procesos económicos más frugales…

Por un lado la crisis ha permitido reflexionar sobre el patrón de desarrollo que ha tenido poca armonía con el medio ambiente. Es un buen momento para pensar en las nuevas tecnologías que están entrando con muy buenos precios. La generación de energía solar ha bajado muchísimo el costo; también la eólica. Esta situación está dando un impulso fuerte para crear mayor sostenibilidad y resiliencia globales.

A pesar de que en el corto plazo mucha gente se ha quedado en sus casas y ha caído bastante el consumo, sobre todo de cosas superfluas, en el mediano plazo hay unos motores de la economía global que van a seguir creciendo y que van a generar mercados más grandes y oportunidades más grandes para los que se enganchen.

Estoy pensando más en la India que en China. China seguirá creciendo, posiblemente a tasas menores que las del pasado, pero la India es un monstruo de 1.300 millones que viene creciendo. Solo con las mejoras en sus ingresos, como es un país que no es autosuficiente, tendrá una demanda brutal de alimentos básicos. Tenemos varios países latinoamericanos con muy buenas ventajas para aprovechar esos mercados.

Obviamente productos de minería y petróleo seguirán teniendo mercado mientras haya ese crecimiento y unos mercados en aumento, con mucha gente saliendo de la pobreza y entrando en la clase media.

A pesar de que una parte de la población cambie sus hábitos por las reflexiones que han hecho, vamos a vernos abrumados por ese crecimiento en los ingresos de esas clases medias.

También estoy pensando en África. También lo veo crecer a pasos agigantados y tampoco son autosuficientes. Van a demandar muchos servicios.

Siempre que haya un nivel mínimo de integración global, habrá oportunidades que América Latina puede aprovechar. A menos que entremos en una fase de proteccionismo puro muy fuerte, que sería muy negativo y fatal para el crecimiento, para la innovación y para países como los nuestros que tienen mercados mucho más dinámicos y más oportunidades si pueden vender afuera que si se restringen exclusivamente a los mercados internos.

El mundo seguirá creciendo y hay que tomar esas oportunidades para América Latina; ojalá bastantes.

¿Qué debe hacer el sector privado para ayudar a la recuperación?

El corto plazo es muy duro para casi todo el sector privado, sobre todo los que están en servicios que requieren contacto personal. Para hotelería, turismo y transporte es muy negativo. Soy optimista en el sentido en que hay mucho espacio para nuevas ideas. Para innovación.

Si vemos las economías van cambiando sobre todo las que han aprovechado y han sido abiertas a las ideas de afuera. Recomendaría que miren hacia afuera. No se queden mirando exclusivamente mercados internos y lo que está pasando en su país. Aprendan de lo que está pasando fuera de América Latina, que lamentablemente América Latina ha sido una región principalmente cerrada. Miren lo que está pasando en regiones donde hay países crecen mucho: Asia Oriental, África y algunos países de Europa Oriental. Miren qué es lo que están haciendo diferente. Aprendan de eso y atrévanse. Atrévanse para que sus empresas crezcan. Para que generen más empleo para generen más riqueza para el país.

¿Cuáles serán las prioridades para la acción del Banco Mundial en los próximos dos años?

Primero, financiar la emergencia sanitaria. Los sistemas de salud no estaban bien preparados. Entonces hemos estado financiando y ayudando a los países a conseguir pruebas, elementos de protección, ingredientes de laboratorio. También los planes de protección social para los más vulnerables y los más golpeados. Seguramente habrá varios meses más dedicados a eso.

En el próximo año o dos, ojalá podamos centrarnos en ayudarles a los países a saltar a una fase de recuperación. A una fase en la que podamos ayudar a que se cree más empleo y que haya más inversión. Ahí cobra mucha vigencia la asistencia técnica para los países en reformas, para que se facilite que el sector privado pueda invertir, pueda volver a generar empleo.

Veo con preocupación que en la mayoría de los casos los países entraron mal fiscalmente a esta crisis. Están gastando sus últimas municiones en el corto plazo y no van a tener recursos para hacer grandes estímulos para la recuperación. Entonces quien tiene que liderar es el sector privado. La iniciativa privada. Por eso me gustaría mucho que el Banco pueda ayudarles a aquellos países que estén dispuestos a tomar el toro por los cuernos y hacer algunas propuestas ambiciosas para aliviar cargas regulatorias, para incentivar la inversión y generar empleo, porque esto será lo esencial. Espero que en el Banco podamos estar muy metidos apoyando eso.

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