LOADING

Type to search

Piloto comercial por media hora

Share
Acompáñenos en un vuelo en un simulador de un Airbus A320. Qué se hace, qué se siente.

¿Real? Bastante. Con el freno en la pista, mi libreta de apuntes salió volando y quedó en el suelo, adelante, cerca de los pedales. Así son los aterrizajes en unsimulador de vuelo de un Airbus A320 en Miami. Mi experiencia como piloto del simulador de uno de los jets más populares en el transporte aéreo de pasajeros comenzó en un día despejado, de uno de los terminales aéreos latino americanos. Podría haber sido cualquiera de los aeropuertos de las capitales grandes. De hecho Carlos Garcés, el instructor de esta sesión, cambió varias veces el paisaje que se ve desde las ventanillas virtuales de la cabina. Salimos de Bogotá, pero podría haber despegado desde el Merino Benítez, Guarulhos o Ezeiza.

Es muy real. El personal de tierra que se ve desde la cabina de mando, se mueve lento, sin apuro, con el mismo movimiento un poquito aletargado que tienen los operadores de carne y hueso en todos lados desde el Mariano Escobedo de Monterrey, hasta el Carlos Ibáñez de Punta Arenas.

El vuelo simulado hace parte de un entrenamiento que reciben cerca de 1.500 pilotos al año en este sitio en Miami, donde hay cinco simuladores de A320 y dos más de A330 y A340. 

Antes de la salida se debe revisar la bitácora, hacer cálculos de peso y hacer el plan de vuelo, que tiene un componente manual bastante sorprendente para una operaciónque en general es muy automatizada. Los tripulantes unen los puntos que van desde un aeropuerto hasta una radio ayuda, luego a otra, a otra más y continúan hasta llegar finalmente al aeropuerto de llegada. Se hacen cálculos de combustible que también tienen un componente manual. Da la sensación de que aquello de no dejarles toda la operación a las máquinas no es solo una suerte de afirmación de control, de “mira quién está al mando”, sino que obliga a los pilotos a prestarles atención a los detalles cruciales del vuelo.

Luego, dentro de la cabina “callada y oscura”, que es la filosofía de Airbus, se hace una revisión de sistemas. El principio es que, en vuelo, el panel de mando no muestre nada que esté funcionando adecuadamente y por eso las luces que muestran el estado de los sistemas se mantienen apagadas.Solo se encienden en blanco, cian, verde, ámbar o rojo, cuando se prueban o cuando se salen de los parámetros. Esta es una práctica heredada de la Nasa de los noventa, que facilita la reacción de los pilotos.

Después se enciende la unidad de poder auxiliar (APU), que controla la provisión de electricidad de los sistemas distintos al de propulsión, como por ejemplo el aire acondicionado de la cabina. Hoy, como tantos pasajeros habrán notado, las aerolíneas les piden a los pilotos que lo prendan solo unos minutos antes de salir del sitio de estacionamiento para reducir costos.

“Tripulación de cabina, armar deslizadores, chequeo cruzado”. Permisos a la torre de control, carreteo y posición en la pista. Con un pequeño disco al lado izquierdo del piloto, con delicadeza, se le da dirección al avión. Se hace que el simulador se salga de la vía de carreteo y se instale frente a la imagen de la cabecera de la pista listo para despegar.

Desde el comienzo sorprende que no haya timón en la cabina.Todos los hemos visto a través de la puerta entre abierta de las cabinas.Esos timones recortados en la parte superior que se empujan y se halan para bajar o subir la nariz delavióno se gira para hacerlo virar. Airbus, en cambio, tiene un bastoncito de mando al lado izquierdo del piloto (Pilot Flying) y al derecho del copiloto (Pilot non-flying). Con ese bastoncito, se conduce el A320. El descansabrazos donde se apoyan de los pilotos para manejar el bastón, es una pieza crucial. Und año allí equivale casi a un problema en una turbina. Es una condición no go, que obliga a cancelar el vuelo.

Autorización para despegar.  La palanca de potencia de los motores al máximo, el avión gana velocidad y el sonido de las turbinas simuladas indica que se va a marcha plena. Decolaje perfecto. Tren de aterrizaje arriba y a los pocos minutos, encendido del piloto automático.

Esta cabina de alrededor de US$15 millones, montada sobre tres patas metálicas con una especia de rótulas y pistones mecánicos, puede simular escenarios de lluvias leves o de tormentas asesinas, daños en los motores, fuego a bordo, e incluso ayudar a ambientar situaciones como la de algún desorden con pasajeros.

Sin la presión de tener que llevar 150 pasajeros a salvo a sudestino, ni de la de estar volando los US$93 millones de un jet real, miles de metros por encima del suelo, ni la de estar uno mismo dentro del aparato, el vuelo simulado tiene toda la emoción de un video juego, aunque mantiene la seriedad de un lugar de trabajo.

Mi conclusión personal es una: tranquilidad. Me encantó haber visto la gran cantidad de procedimientos y elementos de seguridad. Carlos Garcés me los mostró con gran paciencia, uno a uno. Pero además, el hecho de haber despegado y después aterrizado con éxito el A320 habla muy bien de la seguridad de estos aviones y de subatería enorme de aparatos que automatizan y simplifican esas operaciones.

Mi experiencia de manejo de instrumentos jets, confieso, no superaba mucho a la de manejar el sistema de entretenimiento a bordo. Si alguien como yo puede despegar y aterrizar sin que haya una catástrofe aérea, sin duda pensar en cómo funciona todo en manos expertas da paz de espíritu.

Los economistasaseguranque la competenciaes clave para que los consumidoresconsiganbeneficios en innovación y nuevosproductos.Entonces, a pesar de quelascosasesténbienahora, deberíanvenirotrasmejores para la región, considerandoque se convirtió en un campo de batallaimportante para los fabricantes de aviones. América Latina es, despuésdel Medio Oriente, la segundaregión del mundo con el mayor crecimientoesperado en la flota en los próximosveinteaños. Estoquieredecir, queentrarán en serviciocerca de 2.300 aviones en los dos deceniosquevienen.

Mientras eso pasa, los pilotos se Airbus seguirán recibiendo entrenamiento permanente, el que nos permitirá a los pasajeros, seguir disfrutando sin preocupaciones, de los espectaculares amaneceres que solo se ven a 10.500 metros de altura.  

To read this post, you must purchase a Latin Trade Business Intelligence Subscription.

Next Up

Scroll to top of page