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Lecciones importantes del cambio a pagos electrónicos del gobierno de México

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Para muchos países en desarrollo, el pago de prestaciones sociales o salarios de los trabajadores del gobierno es una tarea difícil y costosa. Hechos en efectivo, y pasando por un camino complejo desde el distribuidor hasta el destinatario individual, estos pagos son altamente ineficientes, agregando costos significativos a los presupuestos ya saturados. La falta de transparencia en las transacciones en efectivo también puede crear las condiciones para el mal manejo de los pagos, con muchos casos documentados de porcentajes significativos que se pierden de pagos no autorizados o incorrectos. Por otra parte, los pagos en efectivo con frecuencia no llegan a los beneficiarios de manera oportuna, a menudo requieren esperar en largas colas o dejan al destinatario vulnerable al robo, haciendo la situación económica de muchos ciudadanos aún más endeble.

Hay una alternativa mucho mejor: los pagos electrónicos, que son inherentemente más eficientes y permiten el pago directo y oportuno de parte de la tesorería del gobierno para el destinatario. El cambio de pagos en efectivo a los pagos electrónicos es el que más gobiernos hacen cada año.

Si bien los beneficios de la transición—desde ahorros de costos y transparencia para el gobierno, hasta la seguridad, la garantía y un camino para acceder a los servicios financieros formales para el destinatario—están bien documentados algunos países se muestran renuentes a emprender este cambio. Ellos permanecen inciertos acerca de cómo administrar el proceso y sin convencerse de que va a entregar un retorno significativo. Los mercados emergentes, en particular, se enfrentan a los retos de la tecnología, la infraestructura y de capacidad técnica.

Los líderes de esas naciones deberían tomar en consideración los resultados de un nuevo estudio de la transición del gobierno de México a pagos electrónicos. El estudio encontró que el gobierno mexicano está ahorrando alrededor de $1.27 mil millones de dólares al año gracias a la conversiónde pagos en  efectivo a pagoselectrónicosde algunas  de las nóminas, las pensiones y las prestaciones socialesdel gobierno.

Los ahorros se deben en gran parte a la disminución o eliminación de una infinidad de tarifas bancarias que son requeridas en un sistema de pago en efectivo, al igual que la disminución de pagos incorrectos o no autorizados. En total, los ahorros representan alrededor de 3.3 por ciento de la suma general de estos pagos gubernamentales.

Esto es impresionante de forma individual, sin embargo el estudio encontró algunos beneficios indirectos significativos y que otros países considerarían importantes.

Uno de estos es que los pagos electrónicos permiten un alto nivel de transparencia en comparación a los pagos en efectivo. El gobierno puede asegurarse de que las cantidades correctas llegaron a los destinatarios correctos y en el momento adecuado, solucionando un gran problema en México.

Una de las leccionesmásimportantes del caso mexicano es que el éxito requirió un compromiso conjunto y no partidista para lograr una transición a largo plazo. La Secretaría de Hacienda de México y el Banco Central Mexicano (Banxico) dedicó 15 años planeando y ejecutando la transición. Ese tiempo fue requerido para asegurar la creación de un sistema legal y de la infraestructura tecnológica adecuada para apoyar la centralización y digitalización de los pagos. Adicionalmente, el gobierno mexicano decidió abordar el cambio por etapas, en vez de atacar una tarea demasiado grande de un solo golpe.

Ya que fue abordada como una iniciativa a largo plazo y representa una oportunidad para ahorros nacionales significativos, el esfuerzo fue atractivo para entidades políticas y tecnológicas,  y estas pudieron impulsar el cambio dentro de diversas agencias e incluso a través de los cambios en el partido gobernante. El estudio también encontró que como pueden existir “perdedores” en esta transición, como los bancos regionales, es importante crear incentivos para todos los participantes.

Finalmente, la transición en Méxicotambién tiene otra función extremamente importante: al establecer una infraestructura nacional de pagos electrónicos, el país estácreando el marco para que los servicios bancarios alcancen a aquellos que tienen poco o bien ningún acceso hoy en día.

El liderazgo del gobierno mexicano en pagos electrónicos debería servir como un modelo para otros países en desarrollo. Proporciona un camino exitoso que pueden emular por el bien de sus ciudadanos y sus economías.

La Dra. Ruth Goodwin-Groen es Directora General de la Better Than Cash Alliance, que colabora con gobiernos, los organismos de desarrollo y el sector privado con el fin de empoderar a las personas alcambiar de pagos en efectivo a pagos electrónicos.

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