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Venezuela al borde

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Los sistemas políticos y económicos enfrentan desafíos crecientes.

El jueves la asamblea nacional de Venezuela aprobó una legislación que le otorgaría al presidente venezolano Nicolás Maduro poderes extraordinarios para legislar por decreto. El presidente dice que esa acción es necesaria para enfrentar la “guerra económica” que se libra contra el país por parte del sector privado y la oposición. De hecho, mientras otra venezolana gana el título de la más linda del mundo, la situación económica del país se torna cada vez más difícil. La legislación debe aprobarse finalmente el 19 de noviembre, escribió en un memorándum Diego Moya Ocampos, analista senior para las Americas, en IHS Insight. En una entrevista con LBC, Moya Ocampos dijo que con el otorgamiento de estos poderes debemos esperar que el poder se concentre más en la rama ejecutiva y una mayor intervención estatal en la economía venezolana, incluyendo más controles de precios, restricciones cambiarias y expropiaciones.

La situación económica actual de Venezuela es terrible. Abunda la escasez de productos básicos: las estanterías de muchos supermercados están vacías, hacen falta productos básicos como harina, leche, y el famoso papel higiénico. Al anticipar mayor escasez al final del año, Maduro anunció el inicio oficial de la temporada de Navidad para el 1 de noviembre. La semana pasada, el gobierno acusó a una cadena de tiendas de electrónicos de “alza de precios”, los proveedores de la cadena fueron encarcelados y soldados los obligaron a vender la mercancía a precios reducidos. “Este es solo el principio de lo que haremos para proteger a la gente de Venezuela”, declaró. El jueves, Maduro anunció planes para una nueva legislación que impondrá un tope a los márgenes de utilidad entre 15 por ciento y 20 por ciento, y ordenó el arresto de al menos 100 hombres de negocios por “especulación”. Actualmente la inflación del país es la más alta del mundo, en 54 por ciento, y en el mercado negro la tasa de cambio por cada dólar de Estados Unidos es 10 veces superior a la tasa de cambio oficial que es de 6,5 bolívares por dólar.

Moya Ocampos ve las recientes acciones del gobierno en el contexto de las elecciones municipales que se realizarán en el país el 8 de diciembre y que serán interpretadas como un plebiscito sobre la popularidad de Maduro. Desde que ganó con un estrecho margen en las elecciones de abril, tras la muerte del dictador Hugo Chávez, Maduro ha luchado con problemas de legitimidad. "Con esta ‘guerra económica’ Maduro está tratando de reunir sentimientos nacionalistas antes de las elecciones - una estrategia que ha funcionado bien para los chavistas en el pasado", dice Moya Ocampos. "Maduro no ha podido establecer claramente hacia dónde va el país y en su lugar se basa en el nacionalismo para movilizar a la base."

Al mover el inicio de la temporada de Navidad para el 1 de noviembre promete que los trabajadores recibirán su bonificación de Navidad el 1 de diciembre, una semana antes de las elecciones. Los controles de precios le dan a la gente acceso a productos más baratos. “Tradicionalmente antes de elecciones el gobierno aumentaría la distribución de productos gratis como electrodomésticos a los votantes, pero el nuevo gobierno carece de los recursos para hacer esto”, dice Moya Ocampos. “El gobierno ahora está forzando al sector privado a llenar este vacío al establecer controles de precios que mantengan felices a los votantes. Es la primera vez que hemos visto al gobierno apuntar con expropiación a industrias no estratégicas”, agrega.

 Si esto va a dar resultado en la elección aún está por verse. Pero no se puede esperar un gran cambio después de la elección. Aunque algunos pronosticaron que Maduro giraría hacia el pragmatismo económico dado su débil mandato- y habían señales esperanzadoras de que el país se movería en esa dirección con el nombramiento del pragmático Nelson Merentes como ministro de finanzas- la marea parece estar regresando. “En vez del esperado pragmatismo estamos viendo cada vez mayor intervención del gobierno en la economía”, dice Moya Ocampos. Él dijo que los electrónicos y repuestos de auto se agregarían a la lista de productos en escasez hacia el final del año y espera que el gobierno devalúe la moneda de nuevo después de elecciones. “El gobierno necesita también poner más presión en la inflación que está erosionando el poder de compra de los venezolanos pobres- La base chavista- y necesitará aumentar la producción de petróleo para compensar una crisis en la balanza de pagos”, Pero Moya Ocampos dice que con las políticas económicas actuales del gobierno será imposible atraer la confianza de los mercados o de los inversionistas.

Si continua aumentando la escasez y la inflación, habrá más escasez, más descontento y más saqueos”, dijo. En el peor de los casos podríamos ver disturbios civiles que amenazarían la estabilidad del gobierno”. Lo que vendría después sería un tema de debate. "A pesar de que la crisis política y económica se está gestando, no está claro quién sería el beneficiario de la misma”.

 

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