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Protestas en Chile exigen mejor calidad de vida

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En la última serie de protestas que afectan a los mercados emergentes, los sindicatos más grandes de Chile y grupos estudiantiles hicieron un llamado para una huelga nacional el jueves exigiendo mejoras en la calidad de vida del país.

Los manifestantes presentaron diversas exigencias incluyendo un aumento en el salario mínimo (actualmente en US$500), más reformas redistributivas en los códigos laborales y de impuestos, el fin del sistema privado de pensiones y educación pública de calidad. Mientras Chile se ha ganado la reputación de una democracia estable con fundamentos económicos sólidos, también cuenta con uno de los peores niveles de equidad en el ingreso de América Latina, de acuerdo con información del Banco Mundial.

Las protestas empezaron el miércoles por la noche con un “cacerolazo” en frente de La Moneda, el palacio presidencial de Chile. El jueves fue convocada una huelga nacional por la Central Unitaria de Trabajadores de Chile y a ella se unieron los principales sindicatos y grupos estudiantiles con demostraciones de más de 100.000 personas en las principales ciudades del país. Las protestas causaron alteraciones en las calles de Santiago, un estancamiento en el tráfico aéreo del país y retrasos en las minas de cobre. Aunque la huelga fue principalmente pacífica, los manifestantes incendiaron un bus en Santiago y hubo información de que los manifestantes levantaron barricadas en la capital.

Las protestas, sin duda, se comparan con las que se realizaron en Brasil, donde los ciudadanos también han exigido una mejora en la calidad de vida y en los servicios públicos. Pero mientras las protestas en Brasil se deben, al menos en parte, a una economía estancada con una inflación creciente, la economía chilena ha tenido un sólido crecimiento y en 2013 se proyecta que el crecimiento alcanzará un 4,6 por ciento aún después de la predicción a la baja del Fondo Monetario Internacional (FMI).

De hecho, muchos brasileños estarían encantados con la calidad de vida de Chile. El país, de forma comprensible, se gana lo aplausos de la comunidad internacional como un bastión de estabilidad y previsibilidad en un continente que algunas veces es volátil. Se ubica en los niveles más altos o cerca en los más diversos rankings como el de hacer negocios (doing business), seguridad ciudadana y alcances educativos.

Pero el país también encabeza otros rankings menos deseables. Después de impuestos y transferencias, Chile es el país más desigual de la OECD– un club de 34 miembros formado por las naciones más ricas–. El uno por cieno de la población gana el 32 por ciento del ingreso de la nación. Una muestra de esta desigualdad es que mientras el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita está un poco por encima de US$14.000, el 50 por ciento de los trabajadores chilenos gana el salario mínimo de US$500 al mes y casi un millón de trabajadores chilenos viven por debajo de la línea de pobreza (Una cifra que podría llegar al 29 por ciento de la población según algunas estimaciones, aunque el gobierno dice que la cifra es de 11 por ciento).

El diario de opinión El Mostrador dice que el salario mínimo de Chile apenas cumple con los requerimientos mínimos para sobrevivir en el país y que el salario mínimo promedio de los países de la OECD era 2,2 veces el de Chile cuando estos países estaban en períodos similares de desarrollo.

El artículo también señala que los trabajadores chilenos no tienen el derecho a la huelga o a la negociación colectiva de aumentos salariales, un legado del régimen de Pinochet. El sistema privatizado de pensiones del país requiere de altas contribuciones, ofrece una pobre cobertura y se percibe ampliamente como un sistema injusto. La educación más allá del nivel primario también es costosa en Chile y fue el blanco de las protestas estudiantiles masivas en los años 2011 y 2012.

A principios de este mes, el Banco Mundial elevó a Chile al nivel de “país de ingreso alto” junto a Estados Unidos, Japón, y países de Europa Occidental. Muchos chilenos que han sido testigos de los increíbles logros del país posiblemente esperan también llegar al estatus de “país rico”. Como dijo El Mostrador de Chile, “¿Por qué la gente no puede ir a huelga en un país de altos ingresos donde abundan los bajos ingresos y carecemos del derecho colectivo de hacer algo al respecto?” Aún está por verse si se afectará la reputación o la economía de Chile.

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