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Brazil’s Southern Charm

No hay duda de que, como destino turístico, Porto Alegre se encuentra entre los secretos mejor guardados de Brasil. La mayoría de los visitantes extranjeros que hacen una escapada a Brasil se sienten de inmediato atraídos por la promesa del sol y la arena interminables que son los atractivos más importantes de destinos conocidos como Rio de Janeiro, Salvador y Fortaleza. Esta ciudad progresista, prospera y de funcional eficiencia se encuentra ubicada tan al sur de este país gigante que en ocasiones el aire reviste una ligera escarcha... no parece encarnar las narrativas tradicionales del paraíso tropical que es Brasil. Pero tampoco ayuda la presencia en la región de una fuerte impronta europea que se ve reflejada en la cantidad de rostros de ojos azules y cabellos rubios que uno se encuentra en las calles.

Sin embargo, los cuatro millones de habitantes de la región metropolitana y sus alrededores están contentos de mantenerse en secreto. Después de todo, Porto Alegre significa exactamente eso, “Puerto Alegre”, y sus residentes tienen muchas razones para estar más que satisfechos con sus vidas en la ciudad importante más austral de Brasil.

Basta pensar que, a pesar de que su municipalidad se encuentra en el decimo lugar entre las ciudades más grandes de Brasil en cuanto a población, Porto Alegre es la cuarta ciudad en orden de importancia como centro cultural. Por ejemplo, en los últimos meses, aquí´ se han llevado a cabo recitales de artistas de nivel internacional como Justin Bieber, Beyonce´, la leyenda del blues Buddy Guy, la cantante pop Avril Lavigne y el grupo de heavy metal Iron Maiden. La ciudad también ha sabido producir una cantidad interesante de talentos internacionales. La fallecida cantante Elis Regina, que nació´ y se crio´ aquí´, es aclamada universalmente por haber sido la mejor cantante pop de Brasil del siglo XX. Otro referente cultural local, Renato Borghetti, el acordeonista galardonado con el premio Grammy, ha adquirido fama internacional gracias a su fusión creativa de jazz y música festiva folklórica de la región.

Sin embargo, la reputación cada vez mayor de Porto Alegre como meca cultural es sólo una de las características que hacen que la ciudad se distinga. Además, se esta´ convirtiendo en un conocido destino de “turismo médico” para pacientes del resto de Brasil como del exterior. Aquellos que buscan una amplia gama de servicios médicos de excelencia cada vez más se ven seducidos por la variedad impresionante de clínicas y hospitales de la ciudad. No hay chofer de taxi de Porto Alegre que no este´ más que dispuesto a indicar el cúmulo de edificios cerca de la ciudad que constituyen el complejo médico Santa Casa, una colección laberíntica de siete hospitales de alta complejidad. Y la atención de la salud no es el único factor que le ofrece a los habitantes locales una calidad de vida que es la envidia de la región: Porto Alegre puede hacer alarde de altos niveles de calidad del agua y del aire, transporte publico de vanguardia y soluciones creativas al problema del reciclado, entre otros logros.

En cuanto a la vida cívica, Porto Alegre también sobresale. La capital del estado de Rio Grande do Sul es famosa por su tipo de gobierno local desde las bases. A través de un proceso denominado “presupuesto participativo”, los residentes tienen un papel fundamental en la organización de prioridades del uso de fondos públicos en sus propios barrios. Ya sea para poner el énfasis en la educación, en mayor seguridad, calles o mejor suministro de servicios, la gente que se ve más afectada por cómo se maneja su ciudad tiene una voz decisiva en su gobierno.

La clave real del alma de Porto?Alegre y lo que la separa de otros?destinos en Brasil es la presencia?distintiva de la cultura regional del?gaucho. Aunque la ciudad fue fun?dada a mediados del siglo XVIII por?marineros portugueses provenientes?de las Azores y desde entonces ha?recibido sucesiones de inmigrantes desde Alemania, Italia, Polonia,?Ucrania y otros lugares de Europa,?las costumbres culturales locales?se formaron por las mismas tradi?ciones rurales que influenciaron a los países vecinos de Argentina y Uruguay. Hoy en día, tanto los aspectos ceremoniales como los prácticos de las costumbres?gauchescas se encuentran en?casi todas las esquinas de sus?amplios bulevares y sus callejuelas laterales tranquilas.?Algunos hombres aún usan el ?típico sombrero de fieltro de?alas chatas de los gauchos que?arrean el ganado en las ha?ciendas. Y prácticamente no?hay porto alégrense, como se?denomina a los residentes de?la ciudad, que no tenga siem?pre una bombilla de metal en?la boca para tomar mate, el te´?herbal que es aquí´ tan común?como lo es el café´ en el resto de Brasil. Cuando llega la hora de la cena, las carnes asadas que ofrecen las innumerables parrillas de la ciudad (un rito gauchesco inevitable) son la opción favorita.

Con todo lo que Porto Alegre tiene a su favor, no sorprende que los brasileños que se han mudado aquí´ desde otros lugares del país sean muy pronto los que le hacen la mejor propaganda. Claudio Olivera, que es hoy ejecutivo de una compañía disquera con sede en Sao Paulo, vivió´ en Porto Alegre tan solo dos años a principios de los años 1980, pero aún recuerda el área con calidez. “Siempre me ha parecido una Sao Paulo más pequeña y humana”, explica. Cuando la compara con Rio de Janeiro o Salvador, donde también vivió´, indica: “Tiene estándares de educación y servicios públicos mucho más altos. Siempre se la ha considerado la mejor ciudad de Brasil donde criar niños. La comida es genial, y me encantan los cambios de estaciones, el otoño e invierno frescos”.

Fernanda Lima, una secretaria treintañera de medio tiempo que trabaja en un hospital local, se mudo´ a Porto Alegre a los 19 años desde su estado natal de Ceara´, en el noreste empobrecido de Brasil. Hoy es una enamorada sin remedio de la ciudad que la adopto´. “A diario siento que me he convertido en una gaucha de verdad”, subraya Lima al hablar de cómo ha acogido los rasgos culturales prevalentes de la ciudad. “Aquí´ hay oportunidades que es difícil encontrar en otros lugares de Brasil. Es un lugar magnifico para vivir”.

Porto Alegre es una de las ciudades puerto más importantes de Brasil y el portal de ingreso económico a los socios comerciales del MERCOSUR que el país tiene hacia el sur (Argentina y Uruguay). El hecho de que sea un puerto de agua dulce es también parte de su encanto. A pesar de que recibe barcos de gran calado que parten hacia el océano, se encuentra cerca de la confluencia de cinco ríos a orillas del lago Guaíba. La complejidad ecológica del estuario cercano del río Guaíba y el tránsito cotidiano de embarcaciones pequeñas a lugares de toda la Lagoa dos Patos (Laguna de los Patos) se combinan para otorgarle a esta ciudad su carácter especial.

Un lugar lógico para comenzar un recorrido a pie por la ciudad es el corazón de su centro histórico, la Prac¸a XV de Novembro. En unas pocas cuadras a la redonda de esta plaza bulliciosa se encuentran muchas de las estructuras y monumentos de mayor importancia histórica y arquitectónica de Porto Alegre.

Como un marco dorado detrás de la Prac¸a XV se encuentra el Mercado Municipal, un mercado de un siglo de antigüedad inspirado en el Mercado da Figueira de Lisboa, Portugal. Se trata verdaderamente de uno de los últimos mercados metropolitanos grandiosos de Latinoamérica y cuenta con una variedad de bares, confiterías y tiendas comerciales en dos niveles que venden de todo, desde frutas y verduras, a frutos de mar y carnes a vino producido en el área, flores, hierbas y especias. Este eficiente centro comercial hasta puede hacer alarde de su propio periódico, el Jornal do Mercado Público. Una caminata de 10 minutos cuesta arriba de la colina que divide la ciudad antigua se encuentra la ineludible Prac¸a da Matriz. Aquí´, la catedral municipal (famosa por sus enormes vitrales y diseño italiano del siglo XIX) comparte la plaza con el palacio Piratini, la elegante residencia de principios del siglo XX del gobernador del estado, que conjuga elementos arquitectónicos neoclásicos y barrocos.

Los fines de semana son un momento particularmente ideal para recorrer los parques de la ciudad y no hay que perderse el céntrico Parque da Redenc¸a~o (conocido también como Parque Farroupilha): la versión porto alégrense del Central Park de Nueva York. Sus 365 hectáreas bien cuidadas repletas de árboles y arbustos de hojas grandes están decoradas por numerosas fuentes, monumentos y cursos de agua. Vale la pena hacer una pausa para disfrutar de sus recitales e interpretaciones improvisadas de grupos de teatro callejero, rentar un bote para dar una vuelta por el lago del parque, o echarle un vistazo a las antigüedades y artesanías del mercado de pulgas que se monta todos los domingos y que se conoce como el Brique da Redenc¸a~o. Los visitantes quedarán maravillados por la obsesión de la ciudad por el orden y la limpieza. Si se sale a caminar alguna mañana temprano, es común ver a la gente frente a sus casas y negocios barriendo las aceras para quitar las hojas y pétalos de flores.

Cuando se acerca el final del día, el mejor lugar para disfrutar de Porto Alegre como lo hacen sus residentes es la Usina do Gasómetro, que se encuentra en el distrito bohemio que bordea al río Guíba a minutos del centro histórico. Su característica chimenea, proveniente de sus épocas en los años 1920 cuando era una planta generadora de energía que ahora es un centro cultural, da fe de la manera en que Porto Alegre sigue reinventándose. Los fines de semana, la música en vivo llena el aire y cientos de gauchos en busca de tranquilidad salen a caminar por el paseo adyacente, con cochecitos para niños, con sus perros, o para correr o caminar de la mano a medida que el increíble atardecer se despliega sobre el río. A diferencia de París, Londres, Nueva York, Rio de Janeiro o muchas otras metrópolis del mundo donde la arquitectura característica y las atracciones descomunales únicas aturden los sentidos de los visitantes, Porto Alegre se precia de permitir hallar el placer en lo cotidiano. Ya sea una tarde apacible en el parque, un cafezinho en la acera de un café´ o un mercado de pulgas de barrio, Porto Alegre ofrece grandes pequeños momentos para saborear.

 

 

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