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Mejor oferta gastronómica en hoteles

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Han dejado de ser el reino exclusivo de restaurantes costosos, abrumadores, los hoteles de Latinoamérica están adoptando sabores locales y una cultura internacional para ampliar las opciones en gastronomía.

Lejos están los días en que cenar en el hotel era una experiencia insípida, tediosa. Hoy, los restaurantes de hoteles están recurriendo a la cultura y los sabores locales, al tiempo que importan sofisticación de todo el globo. Estas son algunas ideas para despertar el apetito:

Sabores mexicanos

En el hotel St. Regis Mexico City, los viajeros de negocios pueden acomodarse en sillas ribeteadas de cuero en Diana, un restaurante que ofrece impresionantes vistas del Paseo de la Reforma, incluida la fuente de Diana Cazadora, la virginal diosa de la mitología romana que también inspiró el nombre de este establecimiento. El chef ejecutivo Guy Santoro, que ha obtenido premios por su trabajo en varios restaurantes de la capital mexicana, combina una amplia gama de sabores para ofrecer su versión contemporánea de la cocina mexicana.

Los suntuosos sabores de Yucatán predominan en la ciudad capital de ese estado, Mérida, donde el recientemente inaugurado DoubleTree by Hilton Merida es sede de La Casona Colón. Este establecimiento combina tradiciones de Yucatán y el Caribe -preparadas por chefs que usan técnicas culinarias francesas- para disfrutar de una experiencia verdaderamente interesante con las diversas raíces culturales de la región.  

Sabores de Sudamérica

Varios restaurantes de hoteles sudamericanos han dominado el arte de combinar el sabor local con el estilo internacional. El W Santiago en Chile, por ejemplo, amalgama ingredientes típicos peruanos con métodos de cocción asiáticos en su restaurante Osaka. El resultado: platos memorables con influencia tailandesa, china y japonesa. Sorber sake con una comida típica del Lejano Oriente puede otorgar un aire internacional a cualquier cena de negocios. 

Para saborear especialidades del Perú en la capital de ese país, los viajeros de negocios se encaminan a lugares como Maras, un establecimiento de estilo contemporáneo ubicado en el Westin Lima Hotel & Convention Center. Bajo la atenta mirada del chef Rafael Piqueras, los ingredientes andinos se filtran en platos de marca como el atún "tiradito" con salsa de chile y batatas glaseadas o foie gras con aromas de Pisco y sabor a mango asado. 

En la capital de Colombia, uno de los hoteles más nuevos que se destacan por su dedicación a la alta cocina es el Hilton Bogotá, que sirve especialidades colombianas, de otros países latinoamericanos y del Mediterráneo en La Ventana. Su comedor privado VIP ofrece mayor intimidad para reuniones a la hora de comer y está ubicado en la bodega vidriada del restaurante que guarda más de 150 etiquetas. Para una reunión rápida e informal compartiendo las legendarias infusiones colombianas, diríjase al adyacente Devotion Café del Hilton, que sirve una variedad de cafés orgánicos.

La mayor ciudad de América del Sur, São Paulo, ofrece múltiples oportunidades de impresionar a clientes y colegas sin dejar el hotel. Tanto los amantes de la buena cocina como los aficionados al arte se sienten atraídos por el Hilton São Paulo Morumbí, donde un restaurante apropiadamente llamado Canvas (lienzo, en inglés) exhibe la obra de diferentes artistas cada mes, dramáticamente ubicada en lienzos estirados suspendidos de sus altos techos y pasarelas colgantes de hierro. Su cocina a la vista permite obtener un vistazo de cómo se realizan las preparaciones, que incluyen platos como el carpaccio de tiburón con frutas tropicales y escalopes con morcilla. Los grupos más numerosos pueden alquilar el establecimiento para eventos privados de hasta 120 personas sentadas y 350 para cócteles.

No se puede hablar de la alta cocina hotelera en São Paulo sin mencionar el Fasano, un elegante hotel boutique fundado por una de las más famosas dinastías culinarias. El restaurante epónimo se especializa en delicadezas italianas, y el establecimiento -bellamente diseñado por los arquitectos brasileños Isay Weinfeld y Marcio Kogan- ofrece conciertos de piano todas las noches y también un comedor privado para 26 personas sentadas.

En Buenos Aires, el recién remodelado Four Seasons Hotel Buenos Aires inauguró un nuevo restaurante llamado Elena por Elena Peña Unzué, cuyo esposo le regaló el edificio de estilo Beaux Arts como obsequio de bodas en la década de 1920. Inmerso en la elegancia de esa era, el establecimiento tiene una dramática escalinata en espiral y antigüedades sudamericanas, con una cocina inspirada en las recetas tradicionales argentinas. Para brindar tras la firma de nuevos acuerdos de negocios, diríjase al Pony Line Bar, donde la decoración es un tributo al amor argentino por el polo.

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