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Financiando Emprendedores

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¿Cuál opción de financiamiento le conviene más a su emprendimiento?

POR LUIS J SANZ

En América Latina estamos acostumbrados a acudir al banco en busca de financiamiento cuando tenemos necesidad de financiamiento externo. El problema es que no todos los emprendimientos tienen las características requeridas por el financiamiento bancario. Por tanto, en la región necesitamos un menú completo de opciones financieras, y emprendedores que entiendan como navegar el mismo.

Comencemos por el financiamiento bancario. Una de mis principales preocupaciones es que la preocupación parece centrarse exclusivamente en el costo del financiamiento, usualmente citado como uno de los principales problemas de los emprendedores. Pero aún a tasas de interés razonables, no podemos ignorar que la deuda bancaria impone un rígido esquema de pagos. Si el emprendimiento no tiene un flujo de caja estable en el tiempo, el riesgo de que sufra problemas financieros debido al endeudamiento aumenta considerablemente. Además, los bancos demandan la mayoría de las veces activos tangibles en garantía debido a presiones regulatorias. Si ponemos atención a estos factores, vemos como los emprendimientos mejor acoplados al financiamiento bancario son aquellos que incorporan activos tangibles (maquinaria, edificios) y que generan un flujo de caja estable.

Si el emprendimiento no tiene estas características, se requieren fuentes alternativas de financiamiento. Para la compra de activos fijos una compañía de leasing (ó arrendamiento) puede ser la solución. Y si las necesidades financieras se originan en un crecimiento de las ventas a crédito el factoraje puede ser una opción atractiva. Esta última es una forma de financiamiento respaldada por los flujos futuros de efectivo que promete el portafolio de cuentas por cobrar, y que por tanto puede crecer al mismo ritmo que las ventas a crédito. Las empresas tanto de leasing como de factoraje no se preocupan mucho por las potenciales garantías, y buscan más bien emprendimientos con buenos márgenes operativos. Y aunque usualmente su tasa de rechazo es más baja que la de otros intermediarios financieros, el costo es generalmente mayor.

Pero, ¿qué hacer si tenemos un emprendimiento basado en capital humano y otros activos intangibles, que necesita financiamiento externo pero que todavía “quema” dinero, es decir, que no tiene utilidades? Este es el terreno del capital de riesgo. Cuando las necesidades son relativamente pequeñas tenemos a los inversionistas ángeles. Estos invierten su propio dinero y su tiempo. En América Latina la gran mayoría son profesionales universitarios entre 45 y 60 años, con experiencia de negocios y a veces emprendiendo directamente. Tienden a buscar proyectos grandes en mercados complejos, y prefieren emprendedores experimentados (aunque hayan fracasado previamente) y con acceso a redes de contactos (que saben cómo ubicar a los inversionistas).

Mientras tanto, para montos mayores tenemos a los fondos de capital de riesgo. El administrador de un fondo de capital de riesgo es un intermediario financiero especializado sujeto a un ciclo muy estricto: recaudar el fondo, invertirlo, y liquidar su inversión para devolverle el dinero a los inversionistas. Desde esta perspectiva, es importante recalcar que un fondo de capital de riesgo típicamente necesita una estrategia de salida de su inversión en el mediano plazo. Si bien existen fondos que operan a nivel local ó regional en diferentes países, de acuerdo con las cifras de la Latin American Venture Capital Association, mucha de la actividad reciente se centra en Brasil, y en menor medida en Colombia, Chile, México, Perú y Argentina. Si bien el espectro de sectores en los que invierten es bastante amplio, los principales son: salud/ciencias de la vida, energía, tecnología de información, tecnologías limpias/energía renovable, e interesantemente en educación.

El capital de riesgo se enfoca mucho más en el potencial a futuro del emprendimiento que en su desempeño actual. Pero precisamente por esta misma razón, la evaluación de lo que es una buena oportunidad de inversión es muy subjetiva, lo que contribuye a que tengan la tasa de rechazo más alta. Además, puede que la alternativa de salida más rentable sea vender todo el emprendimiento, por lo que el emprendedor debe preguntarse si está dispuesto a considerar esto antes de iniciar las gestiones con un fondo. Si bien muchas veces se lo considera un financiamiento caro, es preciso acotar que los riesgos asumidos son diferentes a los del banco, y que el mayor rendimiento esperado compensa por este hecho.

En resumen, es importante que el emprendedor comprenda si su emprendimiento tiene lo que buscan las diferentes fuentes de financiamiento disponibles, y seleccione la más adecuada. Sin olvidar que mientras mayores sean las necesidades de inversión, es más probable que deba dirigirse a más de una para satisfacer sus necesidades.

Luis J. Sanz ( [email protected]), Ph.D., decano asociado de INCAE Business School, consultor en finanzas, gobierno corporativo y empresas familiares. Su investigación ha sido publicada en libros, revistas académicas y de divulgación en América Latina, Estados Unidos y Europa, recibiendo premios internacionales.

 

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