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Cambio, Colombia, Feb 4, 2010

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Crisis económica mundial afectó la inversión y los negocios en Latinoamérica

El año pasado no quedará registrado en la historia de las fusiones y adquisiciones como uno de los mejores del país. Todo lo contrario: informes preliminares de diferentes instituciones de investigación económica revelan que durante 2009 hubo un descenso del 32 por ciento en ese sector de la economía nacional.

Según Thomson y Reuters, el nivel de transacciones empresariales en el mundo se situó en alrededor de 1,96 billones de dólares, contra 2,88 billones en 2008.

De acuerdo con los expertos en el tema, las principales causas del desánimo en la inversión fueron la crisis mundial y la reducción de las fuentes de financiamiento como consecuencia de la desconfianza que los prestamistas acumularon tras el mal momento de las economías desarrolladas, cuyo coletazo se refleja en la inversión hacia las naciones en desarrollo.

Cifras reveladas por el sitio de Internet, Latin Business Chronicle, en las naciones latinoamericanas se contabilizaron el año pasado fusiones y adquisiciones por 106.425 millones de dólares, con una disminución de 27 por ciento respecto a 2008, lo que aún así la convierte en una de las menos impactadas por la crisis mundial.

Brasil, con 497 fusiones y 72.496 millones de dólares, fue el campeón de los negocios entre empresas en la región el año pasado. La transacción más grande fue la compra del frigorífico brasileño Bertin por su rival JBS, en 6.288 millones de dólares.

¿Cómo le fue a Colombia?

 Un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) sostiene que los préstamos entre filiales de las multinacionales sufrieron el año pasado los efectos de la crisis financiera, lo que a su vez complicó el acceso a los capitales internacionales y a la compra de acciones de compañías, por la menor capacidad para invertir.

En Colombia, el resultado es similar al del resto del mundo, aunque el impacto de la crisis económica mundial fue menos fuerte en materia de inversión. Sin embargo, el año pasado fue particularmente movido en lo que tiene que ver con fusiones y adquisiciones, debido, entre otras causas, a una mejora considerable en las condiciones de inversión, atractivos tributarios, reglas de juego claras, respeto por la propiedad privada y recuperación de la seguridad interna.

Durante 2009, el movimiento empresarial más grande realizado en Colombia fue la compra de la carbonera Prodeco por parte de la empresa suiza Xstrata. Aún así, esta operación no representó dinero efectivo y se hizo a través de un intercambio de activos con la suiza Glencore. Por eso, los analistas consideran que la 'movida' del año fue la compra de la Empresa de Energía del Pacífico (Epsa) por parte de Colinversiones y el Grupo Empresarial Antioqueño, que costó cerca de 1.100 millones de dólares.

Según estadísticas de las firmas Thomson y Reuters, el año pasado se realizaron en Colombia 70 adquisiciones y fusiones que contabilizaron   6.400 millones de dólares.

Germán Hurtado, de la firma Correval, afirma que el guarismo positivo de las adquisiciones el año pasado en Colombia  se debe, entre otras  causas, a una mejora considerable en las condiciones de inversión, reglas de juego más claras, respeto por la propiedad privada y mejoría en la seguridad interna.

En busca de oportunidades

El año pasado, varias multinacionales se echaron para atrás en diferentes negocios en Colombia y algunas decidieron vender inversiones. La lista la encabezó Glencore que le revendió a Ecopetrol, por 549 millones de dólares, el 51 por ciento de la Refinería de Cartagena (Reficar), por lo que la petrolera  tuvo que seguir sola con la ampliación del complejo petroquímico.

El otro negocio que regresó el año pasado a manos de colombianos fue  Hocol, por 742 millones de dólares, empresa que fue comprada por Ecopetrol. Igual de millonaria fue la compra de 25 por ciento del oleoducto Ocensa, nuevamente por Ecopetrol, en unos 418 millones de dólares, a la canadiense Enbridge.

Pero los negocios no pararon ahí. Codensa, empresa de capital colombo- español, declaró madura la inversión de la unidad de consumo 'Codensa Hogar' y enajenó este negocio, al parecer, por unos 250 millones de dólares al Banco Colpatria.

En esta cosecha de adquisiciones en el mercado nacional, varias AFP le compraron al grupo español Endesa una participación cercana a 7 por ciento en la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), por 247 millones de dólares.

Además, la firma Sunflowers y otros inversionistas 'cafeteros' adquirieron los activos del grupo estadounidense Dole, que había empezado a retraer sus inversiones en el país en el negocio de floricultura.

Igualmente, se registró la venta, por parte de Citigroup, de la AFP Colfondos a un grupo de inversionistas encabezados por Mercantil Colpatria.

También  el traspaso al grupo ecuatoriano Pichincha de la Inversora Pichincha, por parte de la estadounidense AIG, luego de que el primero se la había cedido en 2008.

Según Fitch Ratings Colombia, los problemas que afrontó AIG en el exterior la llevaron el año pasado a vender inversiones diferentes a su negocio principal para fortalecer la estructura financiera.

Si se analizan en detalle las 'movidas' de 2009 en Colombia,  también se dan otros casos paradójicos: el mercado local generó buen flujo de caja a las filiales de las multinacionales para concretar algunas adquisiciones.

Es así como la holandesa Makro compró el 37 por ciento que poseían en la cadena Makro Supermayorista varias firmas antioqueñas;  Burns de Colombia adquirió Socovig; Carrefour Colombia a Mercadefam; Wackenhut Colombia a Colsecurity.

Felipe Márquez, vicepresidente de asuntos corporativos de Industria Nacional de Gaseosas (Indega), compañía colombiana controlada por la mexicana Coca-Cola Femsa,  afirma que de los 92 millones de dólares que le pagaron el año pasado a la empresa Bavaria por la unidad 'Agua Brisa', la mitad de la cifra cancelada salió de las operaciones en el país.

Este panorama poco alentador deja claro que aunque el año pasado no fue bueno para la inversión extranjera mundial, el efecto en Colombia no se notó en la misma proporción, especialmente en fusiones y adquisiciones.

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