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La Prensa, Nicaragua, November 19, 2008

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Espantan inversiones

 

 

Mario José Moncada

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Cuando a mediados de septiembre en Washington, Estados Unidos, el subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Takatoshi Kato, lanzó una declaración sobre el futuro económico de Nicaragua, quizás no se imaginó que sus palabras tendrían ahora tanta vigencia como en ese entonces. El estallido del conflicto político postelectoral municipal amenaza con agravar la salud de la economía nacional.

“(...) Es importante que se continúe con los esfuerzos para reforzar el clima de negocios y atraer inversión privada”, afirmó Kato. Con esa frase cerró su declaración escrita de siete párrafos, compuesta por 526 palabras, sobre algunos de los mayores retos para el futuro de la economía nicaragüense.

Poco después, en videoconferencia desde Honduras, a mediados de octubre, el economista jefe del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Pablo Rodas, subrayaba la urgente necesidad de que el istmo, incluida Nicaragua, se lanzará de una vez a la diversificación de la oferta exportable, echando mano de una fórmula que, entre sus elementos, debía contener “estabilidad política” y “confianza en las instituciones”.

Pero Nicaragua apura hoy su marcha en la dirección contraria. A lo largo de este año, incluso desde que asumió el poder el presidente Daniel Ortega, la imagen de Nicaragua para jalar capitales y para hacerlo un país más atractivo para los negocios, se ha erosionando.

Nicaragua cayó este año diez puestos en el índice del Banco Mundial (BM) para medir el clima que existe en un país para hacer negocios; bajó nueve posiciones en otro ranking sobre competitividad que publica el Foro Económico Mundial; mientras que el riesgo país, en una escalada del cero al 100, ha subido de 49.5 a 54.5 puntos entre enero y septiembre, niveles de riesgos sólo cercanos a naciones como Argentina, según el más reciente balance que cada trimestre elabora el economista Néstor Avendaño.

Por si eso fuese poco, la actividad económica también ha venido cuesta abajo, aunque también salpicada en parte por la crisis financiera internacional. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), que mide mes a mes el desempeño de 11 de los principales sectores de la economía nacional, pasó de registrar un crecimiento de 4.3 por ciento en enero, a 3.0 por ciento en septiembre, según el más reciente reporte del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Mario Arana, ex presidente del BCN y ex Ministro de Fomento, Industria y Comercio (Mific), resiente que se haya perdido la senda de promocionar al país, a través de una política coherente.

La situación se complica aún más con la “crisis política que tenemos en este momento”, dice Arana en alusión a la crisis política derivada de los cuestionados resultados de las elecciones municipales del 9 de noviembre, donde resultó triunfador el gobernante Frente Sandinista, según el Consejo Supremo Electoral (CSE).

PAÍS EN DESVENTAJA

“En momentos en que el crédito está desapareciendo en todo mundo (debido a la crisis internacional), los países que tienen mayor ruido político están en mayor desventaja. Nicaragua tiene que resolver su problema electoral y su estabilidad política como país soberano, pero no hay duda que un mayor ruido político lleva a mayores preocupaciones para los inversionistas”, advierte Gabriel Torres, analista senior y vicepresidente de Moody's Investors Service en Nueva York, en declaraciones telefónicas a LA PRENSA.

Aclara que la compañía, una de las más reconocidas calificadoras de riesgo a nivel mundial, no juzga el régimen político de un país, sino que si las políticas y el sistema político en su conjunto conllevan a políticas de estabilidad y previsibilidad, claves para la toma de decisiones de los inversionistas.

Nicaragua tiene, desde el punto de vista financiero, la calificación más baja de toda Latinoamérica, equivalente a Caa1 en pago de moneda extranjera, destaca Torres.

“Estamos atentos a esta crisis, no prevemos por ahora cambios en esa calificación desde el punto de vista financiero”, explica Torres, quien recuerda que los inversionistas sí toman muy en cuenta los niveles de calificación de un país.

“Las perspectivas de Nicaragua para los negocios son cada vez más inciertas, en parte por razones políticas (internas) y en parte debido al polvo radiactivo de la crisis en los Estados Unidos”, afirma entretanto la revista Latin Business Chronicle, de Miami, en su más reciente balance sobre la economía nacional, publicado a finales de octubre.

Ni el Mific ni el BCN han dado un norte sobre las Inversiones Extranjeras Directas (IED) que se han captado hasta ahora y si el país podrá igualar o superar la cifra de 335 millones de dólares, monto que captó en capitales extranjeros en el año 2007, según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

México, Estados Unidos y España fueron el año pasado los mayores inversionistas para Nicaragua. Sin embargo, los dos últimos, por diversos motivos, reciben constantes ataques del gobierno del Presidente Ortega.

CONFIANZA EROSIONADA

Alexander Schmidbauer, analista de la Germany's Business Association for Latin America, al ser citado por Latin Business Chronicle señala que parte de los problemas macroeconómicos de Nicaragua son las políticas “cada vez más radicales” del presidente Ortega. Y agrega que el acercamiento del mandatario nicaragüenses con su colega de Venezuela, Hugo Chávez, no está generando la confianza que necesita un inversor.

Schmidbauer confirma que los sectores energéticos y turísticos son algunos de los que ofrecen las mejores oportunidades para los inversionistas extranjeros que desean apostar por Nicaragua. Pero hay desafíos que desalientan la inversión extranjera como los conflictos internos, la carencia de un marco político confiable, el marco regulador, problemas de infraestructura y las limitaciones del Estado de Derecho.

Los inversionistas también están cada vez más preocupados por “las acciones autoritarias” de Ortega, dirigidas a atacar a los medios y a la oposición, como al Diario LA PRENSA; además de la exclusión de dos partidos de posición del proceso electoral municipal, agrega el reporte de Latin Business Chronicle, en alusión a los partidos Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y Conservador (PC).

Schmidbauer subraya que Ortega ha demostrado, hasta ahora, un estilo autoritario de gobierno inspirado en el estilo de Chávez, con políticas populistas que hacen caso omiso de los valores democráticos, con una mayor concentración del poder y echando mano del sistema judicial.

“Esto lleva al deterioro de la confianza en las instituciones y al deterioro del Estado de Derecho, lo que podría desalentar la inversión extranjera”, sostiene.

Por ello, recomienda que Nicaragua debe dar prioridad a temas cruciales para su desarrollo. La educación, la salud y la infraestructura, son parte de esa agenda. Para empujarla sólo puede ser posible con “una economía fuerte”, que a su vez necesita de la “inversión extranjera”.

Instituciones estatales confiables, confianza en la estabilidad y la previsibilidad del sistema político, más incentivos adecuados, “son los requisitos previos para el desarrollo”, subraya.

URGEN ACUERDO TRIPARTITO

Mario Arana, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), advierte de las consecuencias negativas que traerá la actual crisis política para la salud de la economía nacional, ya de por sí afectada por la crisis financiera y económica internacional.

“Recordemos que los factores dinámicos de nuestra economía estaban siendo las inversiones privadas y las exportaciones”, explicó Arana hace días en una entrevista con LA PRENSA, antes de que la crisis se agudizara.

Estima que en el mejor de los escenarios la economía nicaragüense podría crecer este año 2.5 por ciento, frente al 3.8 por ciento del 2007. Si esas proyecciones se cumplieran al concluir el 2008, el Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua alcanzaría alrededor de 5,869 millones de dólares.

“Pero también eso va a depender de cómo evolucione este contexto político actual, si salimos de esta situación de crisis política que tenemos en este momento, es lo mejor que puede ocurrirle a Nicaragua”, advierte Arana.

Pero es claro al afirmar que “si aquí queda cuestionada la institucionalidad, más de lo que ya está, si aquí se prolonga la crisis institucional, o si realmente comenzamos a ver actitudes de la cooperación internacional con respecto a Nicaragua, por razón de la preocupación que han venido manifestando sobre el proceso político en el país, creo que se va a agravar una situación que, de por sí, ya es bastante delicada”.

Para Arana, el país debería a estas alturas estar mejorando su productividad e infraestructura, con esfuerzos de los sectores públicos y privados, para “ganar mucha competitividad” y hacer de Nicaragua y de Centroamérica en general “un área atractiva para la inversión” que “sea “estable y comprometida con sus programas macroeconómicos”.

“Es a lo que deberíamos estar apuntando, es en lo que deberíamos estar concentrados y en lo que deberíamos estar de acuerdo, gobierno, sectores laborales y empresariales”, insiste.

Es por ello que, sostiene Arana, “debería producirse un análisis sobre la situación, sobre los riesgos que corre Nicaragua” y sobre la necesidad de un acuerdo nacional —que ahora parece más distante— “para preservar el empleo, para mejorar la productividad y revender a Nicaragua como un país atractivo para la inversión”.

Arana habla de “retomar un poco esa senda perdida en cierta forma, porque creo que hemos dejado de promocionarnos de la manera que veníamos haciéndolo”, con el fin de jalar más inversiones extranjeras.

“Y no lo digo por el esfuerzo que están haciendo organizaciones como ProNicaragua, el general Álvaro Baltodano (director ejecutivo de la Corporación Nacional de Zonas Francas). Pero el marco de políticas no es consistente con un país que necesita venderse como atractivo a la inversión (...) Y deberíamos hacerlo a partir de un acuerdo donde esté el sector laboral, empresarial y gobierno. Eso pasa por los problemas de institucionalidad”, insiste.

LA PROTECCIÓN DEL EMPLEO

Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de Confección (Anitec), confirma que a estas alturas no se han podido recuperar los 14,853 empleos que se perdieron en las zonas francas tras el cierre este año de cinco empresas taiwanesas, debido a razones internas y externas.

“Para empezar a operar, estas empresas mexicanas (que asumirían una parte de los despedidos) tienen que cumplir un proceso, comprar las empresas taiwanesas que cerraron, remodelar las instalaciones, ejecutar los procesos de contratación del personal, hacer pruebas de producción y conseguir clientes. Es un proceso que no se consigue de la noche a la mañana”, explica García.

También afirma que una empresa de capital guatemalteco optó por establecerse en Honduras y no en Nicaragua, por razones externas e internas como el alza del 18 por ciento en el salario mínimo que entró en vigencia en octubre por decreto del Ministerio del Trabajo. Allí se perdió la oportunidad de generar 800 empleos directos.

García admite que aunque hubo razones externas para el cierre de las empresas taiwanesas, como la crisis financiera y económica en Estados Unidos, el principal país importador de productos textiles nicas, también hacer ver que se necesita una política coherente para mantener las inversiones, jalar nuevas y sobre todo proteger el empleo.

“Ahí es donde debemos llegar a acuerdos entre sectores públicos, privados y trabajadores, para proteger el empleo y que ese sea el énfasis de la situación. En otras palabras, si se trata del dilema entre mejores salarios o empleo, creo que deberíamos escoger empleo claramente”, riposta Arana.

Álvaro Baltodano, director ejecutivo de la Corporación Nacional de Zonas Francas, afirmó recientemente en un seminario sobre seguridad jurídica e inversiones, que hasta en enero próximo serían “rescatados” al menos 8 mil de los más de 14 mil empleos que se perdieron con el cierre de varias empresas taiwanesas. Este rescate ocurrirá cuando entren en operaciones tres empresas mexicanas, dijo.

Habrá que ver si esos 8 mil empleos son, finalmente, rescatados. Y si los otros 6,853 empleos restantes, perdidos sólo en el sector de las zonas francas, son igualmente salvados con la llegada de nuevos capitales.

Ataques al Cafta arriesgan economía

El Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana con los Estados Unidos (DR-Cafta), que ha fomentado el comercio y las inversiones a juicio de algunos especialistas, ha sido blanco de ataques y cuestionamientos de parte del presidente Daniel Ortega, quien espera que el acuerdo sea revisado durante la próxima administración demócrata del electo Presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

“El DR-Cafta sería difícil de cambiar y nadie está hablando de esta posibilidad (en Washington). Durante la elección, los candidatos (Barack Obama y John McCain) hablaron sobre la posibilidad de cambiar el Nafta (el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México), también difícil; pero nada sobre el DR-Cafta”, aclara Jeff Hornbeck, especialista en Comercio Internacional y Finanzas, del Servicio de Investigaciones de la Librería del Congreso de EE.UU. en declaraciones vía correo electrónico a LA PRENSA.

Latin Business Chronicle, influyente revista especializada en economía y finanzas con sede en Miami, Florida, destaca cómo el presidente Daniel Ortega optó por adherir a Nicaragua a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), un proyecto político-económico empujado por el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, al que también pertenecen Cuba, Bolivia, República Dominica y Honduras.

Sin embargo, también refiere que Nicaragua es uno de los países miembros del DR-Cafta, que entró en vigencia a inicios del 2006 y que, a juicio de la revista, “ha ayudado a elevar el comercio entre Nicaragua y Estados Unidos”.

Según los datos de Latin Business Chronicle, durante los primeros ocho meses de este año, el comercio de Nicaragua con los Estados Unidos creció un 15.2 por ciento, alcanzando cerca de 1,800 millones de dólares entre exportaciones e importaciones.

Las exportaciones nicaragüenses al mercado estadounidense aumentaron en el período citado en un 11.4 por ciento, sumando 1,100 millones de dólares, incluyendo en este caso las ventas de bienes y los productos de las zonas francas. Entretanto, las importaciones nicas desde los Estados Unidos crecieron 22.2 por ciento a 679.7 millones de dólares.

El año pasado, el comercio total entre Nicaragua y Estados Unidos creció 9.5 por ciento para sumar un total de 2,500 millones de dólares, sin embargo, este año podría verse afectado por la crisis financiera y económica internacional, añade Latin Business Chronicle.

Entretanto, el comercio entre Nicaragua y Venezuela no alcanza el dinamismo que el Gobierno de Managua ha intentado imprimirle, según se desprende de las cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Durante los primeros siete meses del año las exportaciones nicas a Venezuela ascendieron a 10.9 millones de dólares, mientras que las importaciones del país suramericano correspondieron a unos 600 millones de dólares, básicamente por las compras de petróleo.

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