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El Pais, Uruguay, June 12, 2007

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La batalla del papel. Nuevo intento judicial por parar la planta de Botnia
La lucha por puertos estaría en el trasfondo del conflicto
Intereses ocultos. Esta tesis ha cobrado fuerza en el gobierno uruguayo

RENZO ROSSELLO

"Una vieja, sorda y nunca terminada lucha portuaria". Así definió el subsecretario Jaime Igorra el trasfondo del conflicto con Argentina por las plantas de celulosa. Esa sería, en la óptica del gobierno, la razón por la que no se logra superar el diferendo.

A fines de mayo el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Enrique Rubio, puso el tema sobre el tapete en una conferencia en la Escuela de Guerra Naval de la Armada.

Durante su ponencia Rubio dijo ante un público de oficiales de alta graduación que el presidente Tabaré Vázquez le había confiado que manejaba información sobre la existencia de grupos económicos argentinos que entienden que "pierden la vieja lucha de puertos entre Buenos Aires y Montevideo".

"Este es el trasfondo real de este conflicto. Hay intereses económicos en la República Argentina a los que no les gusta el desarrollo que está teniendo Uruguay en captación de inversiones extranjeras y desarrollo de sus puertos en el litoral y el Río de la Plata", apuntó Rubio.

Esta línea de argumentación fue retomada ayer por el subsecretario de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Jaime Igorra, cuando informó acerca del conflicto al cabo del Consejo de Ministros. Igorra recordó las afirmaciones de Rubio y dijo que el conflicto con Argentina "es quizás el tercero en gravedad en la historia del país desde 1830".

no es ambiental. El conflicto, sostuvo Igorra, "está muy vinculado al tema de las inversiones en Uruguay y al tema de la vieja, sorda y nunca terminada lucha portuaria, que obviamente puede tener alguna relación en virtud de que el cierre de los puentes y de los corredores bioceánicos tiene como consecuencia trastornar la logística portuaria y la actividad creciente en el país de inversiones en puertos como los de Nueva Palmira, Montevideo y otros".

Igorra señaló que, hace 20 años, la idea que dominaba tanto en Uruguay como en Argentina era la de tender hacia un cluster forestal en la región. En 1987 se aprobó en el país la Ley Forestal y desde entonces comenzó a proyectarse la creación de una industria de celulosa. Años más tarde, otras tendencias fueron ganando terreno en Argentina donde primó la idea de impedir que las inversiones se radicaran fuera del país y, en particular, se desarrollaran los puertos vecinos. "En la medida que Uruguay continúe con el desarrollo portuario, la logística portuaria, en la ampliación de Nueva Palmira, Montevideo y puertos en aguas profundas, este tema pasa a ser prioritario", agregó Igorra.

Para el jerarca resulta claro, entonces, que la cuestión ambiental no está en el centro de las preocupaciones argentinas. Recordó que hace pocos días la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, cuya titular es Romina Picolotti, signó un "compromiso" con las industrias productoras de celulosa para reconvertir sus tecnología. Como requisito se les pide que incorporen la tecnología ECF, es decir libre de cloro elemental, similar a la que aplicará Botnia, aunque en realidad la técnica es la ECF light, que utiliza menos cantidades de dióxido de cloro que la anterior.

En cambio, el subsecretario apuntó a los intereses de grupos económicos, organizaciones políticas y sindicatos que intentan contrarrestar la llegada de inversiones a Uruguay y el desarrollo portuario. "Esta es una situación compleja, que tendrá que ser analizada con cuidado y con toda la delicadeza que un tema de esta naturaleza pueda implicar", precisó.

El funcionamiento de la planta de Botnia, previsto por la empresa para fines de octubre o principios de noviembre, provocará un inmediato crecimiento en las actividades portuarias de Nueva Palmira.

Pedirán una nueva medida cautelar

Una nueva petición de medidas cautelares en puertas. La fiscal de la provincia de Entre Ríos, Claudia Mizawak, anunció ayer que se pedirá a la Cancillería argentina que presente el nuevo pedido ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Ahora la intención no es parar la construcción -que ya está en el 95% de su ejecución- sino su puesta en marcha.

"La planta va a entrar en funcionamiento antes de que haya sentencia del máximo tribunal por la cuestión de fondo", argumentó Mizawak. La fiscal recordó que en la ocasión anterior -cuando la medida cautelar fue rechazada por 14 votos contra uno del cuerpo de magistrados de La Haya- "no estaba acreditado el peligro inminente de daño irreparable y, para basarse en ello, tuvo en cuenta que la planta entraría en funcionamiento en septiembre u octubre de 2007, tal como lo anunció Uruguay en su contestación".

Para impulsar esta iniciativa, que cuenta con el respaldo de la Gobernación, se impulsaría nuevamente un debate parlamentario. Cabe recordar que, en virtud de las normas de La Haya, el peticionante de medidas cautelares debe ser el Estado, por lo que el pedido debe ser asumido por el gobierno nacional. La próxima instancia en la Corte es la presentación de la contramemoria de Uruguay el 20 de julio.

El "clásico" más antiguo del río de la plata

La rivalidad entre los puertos de Montevideo y Buenos Aires es más antigua que la existencia de ambos países como naciones independientes.

"Por el puerto de Montevideo se comerciaba legalmente con España y Buenos Aires (desde 1779), e ilegalmente con el Brasil portugués y las naves europeas que arribaban "forzosamente" a sus playas", apunta el historiador José Pedro Barrán.

A principios del siglo XIX el desarrollo de las Guerras Napoleónicas en Europa, tuvo una directa incidencia en el Río de la Plata. Con los ojos puestos en Inglaterra, Napoleón ideó una maniobra para atraer desde el Canal de la Mancha a las flotas inglesas y españolas a las costas americanas.

Los flancos que España había dejado entonces en estas latitudes abrieron los apetitos ingleses que desviaron sus flotas hacia el Río de la Plata, dando lugar a las primeras invasiones inglesas.

Más allá de las sucesivas derrotas y de los procesos independentistas que siguieron años más tarde, los europeos advirtieron la importancia estratégica de los canales de navegación, sobre todo las ventajas del puerto de Montevideo. Las diferencias con Buenos Aires crecieron al influjo de la lucha portuaria.

Informe técnico que fue acallado

Académicos de Argentina avalaron planta de Botnia

Una polémica epistolar entre el esposo de Romina Picolotti y uno de los expertos canadienses independientes que realizó el informe Hatfield para el Banco Mundial, reveló, entre otras cosas, la existencia de un informe de la Academia Nacional de Ingeniería de Argentina que el gobierno argentino ha mantenido en secreto. La polémica se publicó en "Latin Business Chronicle" de Miami a través de sendas cartas intercambiadas entre Daniel Taillant y el experto Wayne Dwernychuk.

El consultor canadiense expresó en la misiva su apoyo al informe producido por la Academia de Ingeniería. Las conclusiones del informe revelan que la instalación de las plantas de Botnia y ENCE -fue realizado antes de que la empresa española relocalizara su proyecto en Colonia- no ocasionaría daños ambientales, no afectaría a la biodiversidad del río Uruguay y su entorno, y por último dadas las distancias con las ciudades argentinas más próximas, tampoco se podía hablar de contaminación visual.

Este informe, firmado por el presidente de la Academia, Arturo J. Bignoli, y el secretario académico Ricardo Schwarz fue enviado en junio de 2006 al presidente Néstor Kirchner, junto a una solicitud de entrevista por parte de los académicos que nunca fue contestada.

El experto canadiense, luego de hacer referencia a este documento, lanzó severas acusaciones al gobierno argentino. "El gobierno de Argentina, aparte de ser hipócritas monumentales, respecto a su propia historia ambiental y los efectos de las plantas propuestas, continúa fogoneando la discordia proporcionando desinformación al público", señala Dwernychuk en la carta.

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