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El Deber, Bolivia, March 7, 2007

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Los anfitriones de Bush juegan sus propias cartas ante la visita
Gira. Política y beneficios económicos se barajan detrás de un viaje controversial


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Protesta. Activistas escriben graffitis contra Bush en una pared de Sao Paulo
AFP. Montevideo

La gira de George W. Bush por la región hará que los países anfitriones jueguen sus propias cartas para obtener algún beneficio económico de la visita del presidente de EEUU, a pesar de la controvertida imagen que éste tiene.
La gira de Bush, del 8 al 14 de marzo, estará pautada por encuentros bilaterales, cuyas agendas estarán dominadas por el tema comercial en Brasil y Uruguay, el narcotráfico y la seguridad en Colombia y la delicada cuestión migratoria en Guatemala y México.
"Los países comparten una certeza: para defender su futuro deben fortalecer su relación con EEUU", opina  Adolfo Garcé, profesor de Ciencias Política de la Universidad de la República en Montevideo.
El intercambio entre EEUU y Latinoamérica batió un récord de $us 555.000 millones en 2006, un aumento del 14%, según Latin Business Chronicle. La cifra reaviva la polémica en el Mercado Común del Sur (Mercosur), en el que Uruguay no se contenta con la pequeña porción del pastel que le toca y persigue un Tratado de Libre Comercio con Washington. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció a sus socios del Mercosur (Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela) la “libertad de hacer negocios según sus intereses”.
La visita de Bush hace resurgir así las divisiones. Su estadía en Montevideo coincidirá con la del venezolano Hugo Chávez en Buenos Aires, del otro lado del Río de la Plata.
"Mucha gente no acepta la llegada del jefe de Estado, debilitado por la guerra en Irak”, destaca Garcé, para quien la visita puede dejar ‘cicatrices’ en la integración regional. Recibir a Bush otorga ‘poco prestigio’ después de los triunfos electorales de izquierda en la región, pero los gobiernos prefieren "un riesgo político a cambio de un beneficio económico", añade el experto.
No hay agitación, en cambio, en Colombia, aliado de EEUU, y que espera la confirmación de un pacto de libre comercio. Más matizado frente, el México del presidente conservador, Felipe Calderón, sueña con retomar un liderazgo regional. La visita de Bush le permitirá reiterar su oposición al muro fronterizo para frenar la inmigración ilegal que construye EEUU.

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