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Panama America, Panama, January 8, 2007

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Apostar a resultados

Con Torrijos Panamá ha consolidado un modelo democrático en el que los valores de la expresión crítica y el pluralismo político no son vistos desde el poder como una amenaza sino como un aporte a la construcción común y pacífica del país que sueñan todos los panameños.

Por Demetrio Olaciregui Q.

PARA PANAMA AMERICA

Un vistazo a lo actuado por el presidente Martín Torrijos en la primera mitad de su gobierno permite observar avances en materia económica, social, institucional y en política local e internacional. El suyo no ha sido un gobierno invisible. Ha estado presente en los más apartados puntos de la geografía nacional, al igual que en las zonas urbanas, y en comunidades donde antes no se había visto un mandatario en funciones.

Los eventos registrados a lo largo de su gobierno no han sido fortuitos. Escondían un sistema deficitario que afloró por todas partes. En salud, en el transporte público, en los eventos naturales y su impacto en la sociedad, en la seguridad social, en educación. La demostración de conductas sociales, cada vez más perversas, fueron revelando un rostro que ocultaba el interés personal contra el bien colectivo. Quizá uno de los aspectos más repudiables haya sido el comportamiento de los dirigentes del sistema educativo que hipotecaron un gremialismo ausente de compromiso social. Perdieron de vista su papel fundamental en la formación de lo más preciado del país como es la niñez y la juventud panameña.

Pero también están los estamentos de seguridad en los que un residuo de oficiales corruptos se resistía a ver extinguirse sus fuentes de riqueza, producto de actividades ilícitas, mientras dejaban a la ciudadanía inerme frente al crimen organizado. Ese sistema deficitario también alcanzó a los partidos políticos, incapaces de representar el interés ciudadano y de la nación, desconectados totalmente del querer de la población y de hacia donde apunta el destino de Panamá.

CONSENSO SIN PRECIPITACIONES

El caso no es achacarle a Torrijos la responsabilidad por los eventos adversos registrados durante la primera mitad de su gobierno, sino observar la forma como está resolviéndolos. Se le critica porque toma tiempo en las decisiones. No se precipita, consensua, convencido de que los mesianismos no son una fórmula adecuada para los tiempos que vive Panamá. El mandatario panameño ha puesto sobre la mesa la agenda nacional y apuesta a resultados. Está gobernando el país y administrando el Estado.

Torrijos ha promovido el diálogo entre todos los sectores para traducirlo en consensos que deriven en políticas de Estado. Comprende que no es con sectarismos irreductibles, ni visiones parciales, ni ambiciones personales como se abonará el proyecto superador que demanda Panamá para consolidar su desarrollo integral como nación.

La oposición, sin embargo, amarra su comportamiento al cálculo político. Prisionera de las coyunturas, con una visión inmediatista y unilateral, promueve la sociedad de la desconfianza. Como resultado, en los primeros 27 meses de la administración Torrijos, la oposición no ha demostrado que representan una fuerza política que está en condiciones de gobernar el país. El poder no es solo desearlo, hay que forjarlo. Y eso es lo que día a día ha hecho el mandatario panameño.

DESARROLLO ECONOMICO CON EQUILIBRIO SOCIAL

De allí, entonces, la práctica de un reformismo progresista que está rindiendo frutos de desarrollo económico con equilibrio social. Torrijos ha ejercido un liderazgo reformista, reconocido en América Latina, que comprende los componentes básicos del tejido social que forman la historia y la identidad nacional.

La dinámica de ese crecimiento económico, ha incentivado la inversión productiva, ha permitido disminuir el desempleo y ha enfrentado la inequidad que golpea el alma nacional. Los recursos del canal se han destinado, al mismo tiempo, al capital social y a infraestructura productiva. Todo dirigido a otorgarle a los panameños derechos, garantías y posibilidades de ser incluidos, que vean representados sus intereses y que encuentren posibilidades equitativas de satisfacer sus necesidades.

En lo institucional, Torrijos ha estimulado el clima de unidad nacional, ha dado pasos para fortalecer el Estado y hacerlo más ético, incrementando, no diluyendo, los mecanismos de control y de rendición de cuentas.

ABONAR EL TERRENO DE LA CONCORDIA

El hecho de que Torrijos haya sido elegido por la prestigiosa revista Latin Business Chronicle como el líder del año 2006, se debe a que ha proyectado a Panamá como un país serio, confiable, con un rumbo definido, que se ha ganado el reconocimiento de la comunidad internacional. El desempeño en la búsqueda de consensos en la Organización de Estados Americanos (OEA) y la representación latinoamericana y caribeña en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), son un reflejo exterior del Panamá de adentro cuyo gobierno es garante de paz social, estabilidad y bien colectivo.

Con Torrijos Panamá ha consolidado un modelo democrático en el que los valores de la expresión crítica y el pluralismo político no son vistos desde el poder como una amenaza sino como un aporte a la construcción común y pacífica del país que sueñan todos los panameños. Torrijos reconoce que para dejar atrás el subdesarrollo y aprovechar las oportunidades que se presentan, para el país en su conjunto y para cada panameño en particular, hay que abonar el terreno de la concordia, la generosidad, la voluntad colectiva de consolidar una democracia madura, moderna, unida y plural.

El comienzo del 2007, marca el inicio de la segunda mitad del gobierno de Torrijos. Bajo su liderazgo, el país está recurriendo a lo mejor de lo acumulado y aprovechando las posibilidades presentes y por venir. El objetivo nacional es claro: lograr que en esta generación impere la prosperidad, la igualdad de oportunidades y la legalidad que anhelan todos los panameños.

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