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Editorial in La Republica, Costa Rica, February 25, 2002

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El ICE y las inversiones

Más allá del debate acerca de si requerimos realizar una apertura en el mercado de las telecomunicaciones o de si es preciso que el país se desprenda de una institución tan valiosa como el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), vale la pena plantear algunas inquietudes sobre el funcionamiento de esta institución y sobre el lugar que hoy día ocupa.

Pese a que nuestro país es el segundo mercado centroamericano en el campo de las telecomunicaciones, superado únicamente por Guatemala, las inversiones que tienen por objeto desarrollar y actualizar este importante sector no llenan las expectativas.

Según un informe que presentó la firma Pyramid Research, publicado por la revista Latin Business Chronicle el 16 de febrero de este año, el ICE obtuvo ganancias cercanas a los $357 millones el año anterior, como resultado de la comercialización de los servicios de telefonía fija, celular, internacional y acceso a Internet, no obstante las inversiones durante 2000 disminuyeron en $38,8 millones con respecto a 1998, pues pasaron de $92 millones a $53,2 millones.

Cuando se consulta a expertos sobre ese problema, por lo general la respuesta es única: la falta de inversión para desarrollar y mejorar las telecomunicaciones es responsabilidad exclusiva del gobierno, que impide al ICE invertir el dinero que produce y debe aportarlo a la caja única del Estado, que lo utiliza en otras necesidades.

Y pese a estar de esa forma con las manos atadas, el ICE sigue siendo una empresa modelo, que podría realizar importantes negocios mediante una expansión regional de su potencial, lo que produciría más recursos al país que los que hoy día le cercena.

En muchas ocasiones escuchamos agrias críticas contra el ICE por nuestro atraso en telecomunicaciones. Esas críticas no obstante ocultan la situación anterior y no paran mientes en otro problema serio que enfrenta el ICE y es lo engorroso y exasperante de los procesos de contratación, que hacen que la firma de un contrato determinado pueda atrasarse meses y meses, lo que por supuesto atrasa el desarrollo de la tecnología, encarece los proyectos y desespera a los ciudadanos.

Los ejemplos abundan. Acabamos de observar con claridad uno de ellos. El país necesitó más de un año para realizar una compra directa de 400 mil líneas celulares de tecnología GSM y pareciera increíble pero hay en Costa Rica personas que tienen cerca de dos años esperando la instalación de un teléfono fijo.

No obstante, todo el mundo sabe que la única forma de desarrollar una empresa es invertir parte de sus utilidades en la modernización de los sistemas productivos y en un constante desarrollo y especialización de las destrezas y capacidades del personal.

Es fácil criticar al ICE, responsabilizarlo de que hoy por hoy no seamos como ayer los líderes latinoamericanos de las telecomunicaciones y la energía y que detrás de nosotros, según opinión de algunos, estén solo Haití y Cuba.

No creemos no obstante que sea posible achacarle a esta institución toda la culpa. Si no se modifican las reglas del juego para permitir que el ICE pueda utilizar más de sus utilidades para modernizarse constantemente, no será posible retomar el lugar de privilegio que una vez tuvimos.

www.larepublica.net

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